Etapa 10 Hospital de Orbigo – Rabanal del Camino

Hospital de Órbigo – Rabanal del Camino 40 km

Todavía nos parece mentira que nuestro despertador fuera el primero en sonar en el albergue. A las seis y media de la mañana nadie se ha levantado. No sabemos si es que tenemos los chackras energizados y en perfecta conjunción con el universo o que el vino o los hierbajos de después de la cena los ha dejado a todos totalmente relajados. Intentando hacer el menor ruido posible sacamos todas las cosas a la zona de estar para no molestar. Los demás también empiezan a ponerse en pie.

Mientras colocamos las cosas salen los dos samoanos y la americana, desayunan y se van. Primero uno de los chicos y después los otros dos, no han dicho ni pio en todo el rato y se marchan sin decir ni adiós.

Algo raro ha debido de pasar durante la noche. Nosotros hemos dormido plácidamente. No sabemos si es que a Paco le ha dado un ataque de ronquitis cervecera o es que nuestro despertador les ha traído de vuelta de los brazos de Morfeo con una buena resaca. Que lleven buen camino.

Desayunamos tranquilamente en espera de la luz del día. A las ocho de la mañana ya estamos saliendo. Seguimos las indicaciones de Mincho para  encontrar las flechas amarillas, evitando tener que dar un rodeo por el pueblo.

Tenemos dos opciones, ir por el trazado original que discurre al lado de la carretera  o a través de una zona agraria lejos del tráfico. Optamos por la segunda. Esta alternativa es más tranquila pero al principio el firme del camino no es nada amable, tiene muchas piedras grandes y sueltas, mucha gravilla y varias regueras un poco profundas .

Sin novedad llegamos a Villares de Orbigo y a Santibañez de Valdeiglesias

Después de Santibañez

A partir de la cruz con el espantapájaros hay una bajada con mucha mala intención y por obra del ser humano, con eso queremos decir que han vaciado varios camiones de piedras y los han dejado sin compactar. Menos mal que los peregrinos han hecho un sendero por el lateral izquierdo por donde podemos meter la rueda,
 
Tras superar este tramo seguimos pedaleando entre encinas y chaparros, con subes y bajas un poco incómodos.  Llegamos a una zona bastante llana que se llama la Majada de Ventura; desde lejos vemos que hay muchos peregrinos arremolinados al lado de una nave un poco ruinosa. Allí hay montado un chiringuito bastante particular y cutre. Hay a disposición de los peregrinos, café, zumos, fruta etc y un sello con su tinta para sellar. Al lado hay una caja para los donativo. Mientras poníamos el sello llegó un ciclista con alforjas y nos contó la historia del dueño de todo aquello. Es un señor de su pueblo que hizo el camino de Santiago hace unos años y se quedó enganchado, parece ser que finiquitó toda su vida  anterior y se marchó a vivir allí. Lo cierto es que no debe de irle mal aunque con lo tacaños que son los extranjero habrá días que saque lo justito.

Continuamos hasta el Crucero de Santo Toribio (antiguo obispo de Astorga obsesionado en combatir herejes) y allí nos hacemos las típicas fotos.

Astorga se divisa desde lo alto, está a unos cinco km de distancia. La primera parte de la bajada hasta San Justo de la Vega es a través de una calzada empedrada por la que suben coches hacia el mirador. Hay que bajar con prudencia por ese motivo.

Atravesamos las vías del tren y llegamos a Asturica Augusta antiguo lugar estratégico de gran importancia donde confluyen dos de las calzadas romanas más importantes, la Vía de la Plata y la Vía Trajana.

Llegamos al albergue de los amigos del camino de Santiago. Allí hay un chico que sella las credenciales en la puerta y como siempre pide la voluntad. Sellamos.

Iglesia de los padres redentoristas y capilla de la Veracruz
Plaza del ayuntamiento
Palacio Gaudi

Salimos de Astorga venciendo la tentación que nos ofrecen la infinidad de pastelerias y confiterias que hay por todas sus calles, hojaldres, mantecados, chocolates etc se muestran en los escaparates de una manera muy atractiva.

Nos esperan rectas interminables pero con buen pavimento. Llegamos a Murias de Rechivaldo y partir de aquí vamos en ligero ascenso. El camino discurre paralelo a la carretera LE-142

Nos habían recomendado desviarnos del camino para visitar Castrillo de Polvazares, pero nos equivocamos y solo pudimos verlo de lejos. 

Siempre habíamos escuchado que la subida a la Cruz de Ferro empezaba en Rabanal, pero lo cierto es que  empieza en El Ganso o como muy tarde en el cruce que hay después del pueblo, el cruce a Rabanal Viejo. A partir de ahí continuamos por carretera con dos italianos (padre e hija) y un argentino con los que venimos coincidiendo desde hace días (ellos siempre por la ctra).

La cuesta verdaderamente pica y el desnivel se nota, daba la sensación de que las ruedas se agarraban más de la cuenta al asfalto, no sabemos sé si era por la flojera del calor o porque las piernas no dan para mucho, pero lo cierto es que para quienes quieren enfrentar la cruz de Ferro sin parar en Rabanal han de tener en cuenta estos km anteriores.

Empapados en sudor entramos en Rabanal del Camino

Llegamos al albergue y en el banco de la entrada hay sentados tres peregrinos españoles que se molestan por tener que levantarse para que pudiéramos pasar con las bicis, regruñen sin sentido con la excusa “es que somos peregrinos”  “¿Y nosotros que somos? ¿alienígenas?”. El viejete  que nos recibe se contagia de la tontería de los otros tres y también gruñe por como debemos de colocar las bicis.

Isabel se da cuenta que algo pasa y deja la barra del bar para atendernos. . Enseguida toma el control. Nos trata con todo el cariño del mundo, aparcamos las bicis y la ducha.

Nos habian recomendado asistir a la misa de los monjes para escuchar sus cantos pero la siesta se alargó más de la cuenta y cuando salimos de la habitación ya no había tiempo por lo que dedicamos  pasar el resto de la tarde en la terraza y descansando junto  los peregrinos hasta la hora de la cena. Cenamos estupendamente en el albergue y nada más acabar, a la cama de nuevo.

 

Se apaga la luz. Tenemos concierto, Paco es el tenor pero hay varios cantantes haciendo los coros.

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 9 Mansilla de las Mulas – Hospital de Órbigo

Mansilla de las Mulas – Hospital de Órbigo 53 km

La crónica de este día tiene dos partes claramente diferenciadas, la primera de las horas de pedaleo y la segunda la estancía en el Albergue Verde . http://www.albergueverde.es/

Después de la kilometrada record decidimos tomarnos con un poco más de calma la etapa de hoy y Hospital de Órbigo parece una buena opción.

Nos levantamos antes de lo previsto por el soniquete de los velcros y cremalleras. Nos acordamos a los peregrinos de la tarde anterior y del que se acercó a las literas.  De la misma manera que hay un horario de luces y silencio por las noches, así debería de haberlo para las horas de salida de los albergues. Todos tenemos el mismo derecho al descanso y no me vale eso de “vete a un hotel” porque nuestra respuesta es “que se vayan ellos”.

Desayunamos fantásticamente en el bar del albergue y cuando la claridad nos dejó, nos pusimos en marcha. Hace fresquito.

El camino discurre paralelo a la N601 y aunque hay muchos peregrinos podemos progresar con bastante tranquilidad. A veces hay que circular por el arcén de la carretera y con el tráfico que tiene no es muy seguro ni para las bicis ni para los que van a pie. De esa manera llegamos a Villamoros de Mansilla y Puente Villarente.

Seguimos dirección a Arcahueja a través de una pista llana y bastante buena hasta que empieza un repechón de lo más feo y estrecho que termina en un polígono industrial, está lleno de hierbajos que ni siquiera el trajín peregrino del verano ha logrado domar. No nos extraña que haya chinches y garrapatas en algunos albergues. Desde arriba vemos que vamos paralelos a la autovía hasta llegar a una pasarela que cruzamos para poner rumbo a una de las capitales de la reconquista y del que fue todopoderoso Reino de León.

Entramos en León pero lo cierto es que no tenemos mucha idea de por donde vamos, pedaleamos por una avenida muy ancha en un carril bici de lo más cómodo. Hemos dejado de ver las flechas y preguntamos a dos viandantes que no tenían ni idea. 

 En el mismo carril bici vemos pintado un cruce. Por un lado se va al albergue de las Carvajalas . Como no vamos a las Carvajalas continuamos por el carril bici. Esperábamos ver alguna señal indicativa de la catedral o ver sus torres por algún lado, pero nada de nada. 

Seguimos por la misma avenida hasta que nos damos cuenta que estamos saliendo de la ciudad y que vamos subiendo por una carretera que nos acerca a un polígono industrial y zona de chalets adosados. Nos hemos equivocado y no tenemos ganas de deshacer camino. Lo cierto es que ni desde lo alto vemos la catedral ni el casco antiguo. La gente tiene problemas para salir de León pero nosotros lo hemos hecho  sin saber pero fácilmente, pero eso si, no hemos visto absolutamente nada ni hemos podido sellar.

Por la N 120 (había flechas en las farolas) llegamos a la Virgen del Camino sin buscar a la Virgen ni al Camino.  Fué como una aparición porque no pensábamos estar tan cerca. Tuvimos que atravesar el pueblo pedaleando  por el acerado debido al tráfico tan intenso y peligroso que llegaba desde el acceso cercano de la autovía A66. Después de un momento de dudas porque veíamos a algunos peregrinos retroceder sobre sus pasos retomamos el trazado al final del pueblo (está muy mal señalizado)  y a través de cómodos  caminitos al lado de la nacional pasamos por Valverde del Camino, Villadangos del Páramo y San Martín del Camino

A partir de aquí  la etapa es mucho más divertida por el mismo tipo de sendero al lado de la carretera  pero como ahora tiene tendencia a bajar se convierte en muy disfrutón hasta Hospital de Órbigo.

Todas las fotos hasta aquí han quedado en alguna parte perdida de la memoria del móvil porque no aparecen.

Antes de la una de la tarde nos recibe el puente del “Paso Honroso”. Impresiona cruzarlo.

Explanada donde se celebran las modernas justas

Un poco de culturilla

Cuenta la historia antigua que allá por el año xacobeo de 1434 el caballero Suero de Quiñones vivía preso de amor por la dama Leonor de Tovar. Para demostrar la intensidad de su imaginado presidio de amor se colocaba todos los jueves en el cuello un pesado aro de hierro junto a una cinta azul en la que estaba escrita su historia.  Este tipo de términos carcelarios era el que utilizaba para describir su pasión.

Con el deseo de dar muestras de su honor y valentía convenció a nueve amiguetes para que lo apoyaran en una hazaña sin precedentes ,celebrar un torneo en el que todo caballero que quisiera cruzar el puente tenía que participar obligatoriamente. Debía de romper 300 lanzas (tres por cabeza) para poder librarse del pesado yugo que le producía su amor. Si conseguía el reto recuperaría la libertad de su alma desprendiéndose  para siempre del collar con el que se autocastigaba una vez a la semana   Con tan romántico propósito se celebró durante un mes el Torneo del Paso Honroso. Sus reglas fueron las siguientes

1. Aquel caballero o gentilhombre que desee cruzar el Paso Honroso ha de batirse con Suero de Quiñones o uno de sus nueve compañeros hasta romper tres lanzas, o dejar sus armas en prenda y vadear el río a pie.
2. Se da garantía a los caballeros que acudan de que contarán con traje, armas y caballo adecuado a su honor;
3. Los participantes deben dar su nombre, títulos, procedencia y estado;
4. Los participantes no podrán elegir a su oponente; sólo sabrán a quién se han enfrentado después de romper tres lanzas;
5. La lanza que haga sangre, cuenta como una lanza rota;
6. El que sea herido en la justa no podrá participar hasta terminado el torneo;
7. Serán jueces del torneo Pero Barba y Gómez Arias de Quiñones. 
 
A pesar de no conseguir romper las 300 lanzas prometidas los jueces dieron por completado el desafío como premio al tesón y al valor de Don Suero y fue despojado del pesado aro en una ceremonia tildada como de solemne por los cronistas de la época.
 
Una vez terminado el  torneo, el caballero y sus nueve amigos peregrinaron a Santiago de Compostela llevando como ofrenda un aro de oro adornado de joyas y la cinta azul del anillo original de hierro. Aun se conservan en la catedral santiaguesa.
 
Si no se piensa en la locura me es imposible comprender esta historia. Se casó con Leonor y tuvo dos hijos.
 
Como conmemoración de aquel evento desde 1997 y en la  primera semana de junio se celebran en Hospital de Órbigo las justas medievales del Passo Honroso. Son fiestas de interés turístico regional.
Llegamos pronto al albergue. Nos recibe Asier. Nos llama la atención que lo haga descalzo pero lo justificamos pensando que no nos esperaba tan pronto y que estaría haciendo algo en el jardín. A los dos minutos de estar conversando nos damos cuenta de que debíamos de haberle interrumpido algún tipo de viaje nirvánico porque parece que tiene las neuronas flotando.
 

Guardamos las bicis y subimos a la habitación. Lo primero que  llama la atención es lo limpio que está. Es el más limpio de todos en los que nos hemos alojado en todos nuestros caminos. Las sábanas son blancas,  están impolutas y recien planchadas. Un alemás y una pareja madrileña llevan dos días alojados allí.

De pronto aparece  Mincho. Una mezcla de Jesucristo hindú, hippy y metrosexual. Mincho es mayor que nosotros, tiene el pelo canoso, largo, muy limpio y cuidado, totalmente liso, parece que se hubiera pasado la plancha del pelo. Es muy educado y nos trata con mucha amabilidad y cordialidad,es una persona especial, distinta a nosotros pero cuyo mayor afán es que estemos bien y encontremos paz, relax y felicidad en su casa. Hay que buscar el estado zen.

Nos explica el funcionamiento del albergue. Cena vegetariana a las siete y media de la tarde (horario guiri), se paga todo tras ésta. El alojamiento son diez euros y la cena es la voluntad, tenemos que valorarla nosotros mismos. El desayuno igual.

Nos indica que en una alacena tenemos a nuestra disposición varios tipos de té e infusiones. ,café soluble, leche, galletitas y alguna cosa más, agua fresca en la nevera. Todo entra dentro del precio de la litera. Además también tenemos una clase de yoga a las ocho de la mañana del día siguiente. Creo que está bastante bien.

Como sólo tenemos sucias las dos equipaciones ciclistas, las lavamos  y nos vamos al centro del pueblo en busca de una buena cervecita y algo de comer.

Entramos en el Mesón Perrona y en un principio no nos gusta mucho porque parece el típico bar de pueblo donde los vecinos van a jugar las partiditas de cartas y de dominó. Tienen un comedor al fondo. Pasamos y el lugar ya me gusta más, es una especie de patio con un parral que nos da sombra. Comimos estupendamente, así es que os lo recomendamos.

 
El símbolo del albergue es un caracol, porque su objetivo es ralentizar el paso del tiempo

Volvemos al albergue a dormir un poco de siesta.  Al rato empieza a escuchar música hindú y conversaciones en la zona de estar. 

El huerto de Mincho

Sobre las seis de la tarde nos vamos a limpiar las bicis. Entramos en un supermercado que está cerca del albergue y compramos un desengrasante.

Tenemos al lado una gasolinera con lavado manual, así es que allí dejamos relucientes a nuestras compañeras de viaje. Paco les ajusta un poco el cambio, desengrasa y engrasa las cadenas, infla las ruedas.

Justo al lado del supermercado y la gasolinera hay una tienda de chinos, Isabel decide entrar a comprar una banderita para el Evo. Llevamos vistas demasiadas banderas extranjeras, suizas, alemanas, francesas, italianas, brasileñas etc y quiere que se la reconozca como española. El 90% de los peregrinos con los que nos hemos cruzado hasta León son extranjeros sin exagerar. No van a tener la extremeña, así es que se conforma con la constitucional.

Lo que no imaginé fueron las reacciones que íbamos a encontrar en los días siguientes. Hasta que no llegamos a casa y vimos las noticias no lo entendimos.

Cuando volvemos están todos en el jardín tomándose unas copas de vino, como no nos invitaron a unirnos al grupo y nos encontramos un poco desubicados nos sentamos sólos.

Nos llama Tomás para saber la planificación del día siguiente. Se la explicamos y nos trastoca todos los planes. Pensábamos llegar a Molinaseca pero nos convence de que nos quedemos en Rabanal del Camino por lo que ya no vale todo nuestro planning posterior, hay que diseñar un nuevo camino. Lo mejor es que al día siguiente tendremos que pedalear escasos 40 km.

Suena una campanita, es la hora de la cena. Hay montadas dos mesas, una más grande y principal  para los peregrinos ( la pareja madrileña, el alemán, una americana, dos samoanos y nosotros) y otra para Mincho, Asier, la cocinera y una guiri artista que parece que vive allí también.
 
Mincho coge la guitarra y se sienta frente a nosotros. Pienso que es todo un detalle que nos ofrezca música en directo para acompañar la velada pero nos dice que antes de empezar a comer vamos a dar gracias. Empieza a tocar y la cocinera canta (una voz preciosa dicho sea de paso). Es su forma de agradecer al universo y las fuerzas cósmicas los alimentos que hay sobre la mesa.
 
Termina la especie de oración y todos empiezan a hablar en inglés y ya nos terminamos de  desubicar del todo  pero la chica americana quiere practicar español y lleva el idioma hacia sus intereses por lo que podemos participar en la conversación.
 
De primer plato nos sirven la mejor crema de calabaza que hemos comido. Es muy suave y está buenísima. De segundo hay arroz integral acompañado de un guiso de berenjena aromatizado con a saber que hierbas.  No está malo pero tampoco nos gusta especialmente y de postre un dulce típico de Samoa que ha hecho uno de los peregrinos,  es parecido a la tarta de manzana pero la base por lo que no nos emociona el paladar.
 
Algunos se quedan en la mesa tomando infusiones pero nosotros nos vamos  a terminar de arreglar las alforjas y a prepararnos para dormir.Se nos acerca Mincho y nos dice que tiene que darnos unas instrucciones para el desayuno, para salir al día siguiente y para las clases de yoga. Lo acompañamos a la terraza y allí mantenemos una misticonversación muy agradable. Agradecemos el yoga pero no vamos a relajarnos tan temprano, aunque bien pensado como estiramientos debe de ser muy bueno. Entramos de nuevo y nos pone delante un cestito de mimbre donde debemos de poner el dinero del alojamiento y la valoración de la cena. Lo que no me gusta es que se queda allí esperando a ver que es lo que dejamos aunque entendemos que debe de hacerlo por los espabilados que le dejan un euro o menos. Ponemos el importe del alojamiento y diez euros por menú. Pensamos  que está bien pagado, no había un chuletón ni nada parecido, de beber sólo agua, las cervecitas las compramos nosotros y el vino los demás peregrinos.  Lo que más le valoramos es el trato y los momentos tan agradables que hemos compartido.
 
Todos nos vamos a dormir a eso de las diez de la noche y alguien apaga la luz y cierra la puerta de la habitación. Aún no nos hemos acostumbrado a la oscuridad cuando suena de nuevo la guitarra. Suenan voces por lo bajito. La serenata es breve, debe de estar dando gracias a la luna o despidiéndose del sol… ahora reina el silencio

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Etapa 8 Frómista – Mansilla de las Mulas

ETAPA 8 FRÓMISTA – MANSILLA DE LAS MULAS

Ha llegado el día del gran reto, superar nuestro record de kilómetros. Varias veces habíamos comentado antes de salir de Badajoz que lo que más temido eran estos llanos, tantos y tantos km seguidos sin poder relajar las piernas. No nos dan miedo los puertos de montaña ni los desniveles importantes porque todos tienen la recompensa de una bajada más o menos generosa, pero es aquí donde dicen que la mente juega malas pasadas ante las rectas kilométricas de la llanura castellana.

Es la etapa más larga de todos nuestros caminos y sin embargo también es en la que menos fotos hemos hecho. El recuerdo más intenso es pedalear, pedalear y pedalear y llanos y rectas que parecen no tener fin. Como narración es la más aburrida a la que nos tenemos que enfrentar.

Nos levantamos pronto, no queda otra con el ruiderío de las bolsas de los caminantes. A las siete de la mañana el hospitalero enciende las luces y todo el que quedaba acostado tiene que levantarse. Hemos descansado bien porque no ha habido roncadores en la habitación.

Cuando entramos al restaurante empezaban a desayunar los compañeros de la cena,  nos unimos a ellos. El desayuno muy bueno, tostadas con varias cosas a elegir, bollería, zumo, etc.

Poco antes de las ocho de la mañana estamos listos para salir.

Ponemos rumbo a Carrión de los Condes. El camino discurre paralelo a la carretera P-908. En el inicio vemos a muchos peregrinos así es que pensamos que lo mejor para ellos y para nosotros es ir por la carretera. Superadas las primeras tropas de caminantes decidimos dejar el asfalto pero están arreglando el camino y la tierra no está totalmente compactada.Las ruedas se hunden y no es cómodo pedalear por allí, asi es que volvemos al arcen.  Ya no lo abandonaremos, las máquinas y los operarios están trabajando, Nos alcanzan los ciclistas catalanes, pedaleamos con ellos hasta Carrión.

 

De un tirón hemos llegado a Carrión, sólo son las nueve. Vamos estupendamente de hora. En el pueblo es día de mercadillo, así es que aprovechamos para comprar fruta en un puesto. El  hijo del dueño del chiringuito se interesa por los Evos, está pensando en comprar un carrito para su bici con el que  poder repartir los pedidos. 

Con la parada nos hemos separado de los catalanes.

Hacia Calzadilla de la Cueza por la Cañada Real leonesa.

Nos  encanta la cañada. Si la seguimos en el sentido correcto podemos llegar a Extremadura
 
Para nuestra sorpresa la pista hasta Terradillos está en muy buen estado, no es para nada pestosa, la han arreglado y lo cierto es que se pedalea estupendamente. Nos encontramos con gran número de peregrinos, tenemos que ir esquivándolos continuamente . No sabemos de donde han podido salir tantos.
 
En medio de ninguna parte han montado un chiringuito de lo más cutre con cuatro sillas. Paramos a comprar un acuarius No hay acuarius, sólo Kas naranja o Kas limón. Como es lógico clavada al monedero, pero y no le damos más importancia porque ésto es otra de las caras del camino de Santiago.
 
La etapa es de lo más cansina y más fea. Nada de sombra. Lo bueno es que vamos sumando km sin esfuerzos extras.

A las doce menos veinte estamos en Terradillos. Mi cuenta kilometros dice que llevamos 48, empezamos a pensar que quizás pueda alcanzar nuestro objetivo. Llevamos casi la mitad y queda mucho día por delante.

Seguimos pasando pueblos  sin parar.Moratinos y después a San Nicolás del Real Camino, nos despiden de Palencia. Entramos en la provincia de León.
 
A partir de San Nicolás el camino discurre paralelo a la carretera y por allí continuamos. Hay bastantes peregrinos, pensamos que son los que finalizan etapa en Sahagun. Necesitamos avanzar un poco más deprisa y nos salimos a la A 231 lo que nos permite adelantar a un montón de caminantes. Pedaleamos cinco km de asfalto y volvemos al camino de tierra justo cuando éste cruza la ctra, queremos pasar por el puente donde nos hicimos la foto en la kedada bicigrina del 2011. El puente sobre el río Valderabuey que da acceso a la ermita de la Virgen del Puente.
 
Giramos a la derecha y nos vamos detrás de dos italianos que persiguen a una chica que se había equivocado de dirección . Paco se da cuenta,  silba para que demos todos la vuelta. Así es que ella al final termina detrás de nosotros. Recuperadas las flechas amarillas llegamos al puente y ella misma nos hace una foto.

Nos despedimos y nos dice “me voy a mi mundo” se pone unos auriculares y se marcha. Serán los mundos de Yupi

 
Llegamos a Sahagún y nos vamos directos al Viatoris para saludar a Tano y para que nos ponga el sello del albergue. No está pero un empleado nos sella la credencial. Una lástima no poder quedarnos allí, el año pasado nos trató de maravilla y guardamos un recuerdo muy especial de aquel fin de semana bicigrino que compartimos.
 
Paramos en el mismo bar de copas de la kedada y nos tomamos unas cervecitas con sendas tapitas de tortilla. Descansamos un rato en los veladores viendo el trasiego de peregrinos y ciclistas con alforjas. Los Evos aparcados en la acera son foco de atención. Se nos acerca un USA interesadísimo en el carrito. Nos pide la forma de contacto con Vicente y se lleva anotada la página web.
En el Viatoris
Arco de San Benito en Sahagún
Saliendo de Sahagún

A la una y media ya estamos rumbo a Bercianos. Pedaleamos paralelos a la carretera  A231 por un caminito muy agradable que ya no dejaremos hasta el final de etapa. . Buen firme, absolutamente llano y  protegidos por la sombra de los árboles.

Ermita Nuestra señora de Perales

Sumamos kilómetros fácilmente aunque tenemos  la sensación de que El Burgo Ranero no va a aparecer nunca pero aparece.

Cuando sacamos la ropa de las alforja notamos muy mal olor como consecuencia del lavado del día anterior. No debieron de ponerle detergente y mucho menos suavizante. Nos cobró tres euros por un simple enjuagado. Como hay que volver a lavarlo todo pagamos otra lavadora.
 
Pasamos la tarde en el jardín del albergue
 
A las ocho cuando entramos en la habitación para preparar la ropa nos encontramos con que las luces están apagadas. Nos extraña pero en lugar de encenderlas bajamos a preguntar el horario de las luces. Una chica sube y las enciende.Nos ponemos a arreglar las cosas y se acerca  una extranjera  gesticulando muy molesta por la luz, le contestamos con el lenguaje universal de las señas. La señora nos enfada porque me exige lo que la mayoría de los peregrinos no hacen a las cuatro de la mañana cuando se ponen en marcha, además según las normas del albergue estamos en todo nuestro derecho. Intentamos molestar lo menos posible pero a los cinco minutos viene otra con las mismas exigencias. Somos gente de paz y ellas tienen una edad considerable , así es que no les hacemos más caso y cuando acabamos, les apagamos la luz.
 
Cenamos estupendamente en la terracita. Nos fuimos pronto a dormir. Los ronquidos cerveceros de Paco hicieron que alguien se acercara a nuestra litera, si le llega a tocar se lleva un zapatillazo con todas las de la ley. Cuando nos ha tocado aguantar a nosotros hemos pasado la noche en vela y calladitos, así es que si hoy han cambiado las tornas, que se aguanten.
 
Se apaga la luz. Paco es el protagonista de la noche

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 7 Burgos – Frómista

Burgos – Frómista 68 km

A las seis y media de la mañana suena el despertador y comienza la rutina controlada de todos los días. El cuerpo ya se ha habituado y apenas se queja.

Bajamos a la cafetería poco después de las siete. Decidimos desayunar allí. Sólo hay café con sobaos o magdalenas. Pensamos  que habíamos vuelto a fastidiar con el desayuno pero cuando vamos a pagar la camarera dice que está incluido en la habitación ¡Estupendo! Tampoco podría exigir más dado el precio de la habitación.

El hotel está situado en las afueras y como es lógico en uno de los accesos a la ciudad. Hay mucho tráfico y está amaneciendo.

 

Tenemos el Arco de San Martín  relativamente cerca del Hotel y como es a partir de ahí desde donde podemos enganchar con las flechas amarillas, nos evitamos subir a la catedral .

Pedaleamos cómodamente por el acerado hasta que cruzamos el arco y una escalera hace que tengamos que poner pie a tierra.

Llegamos al amplio y bonito paseo fluvial del río Arlanzón, el Paseo de la isla. 

 Es un tramo tranquilo donde unas veces pedaleamos por la acera y otras a través de bulevares preciosos.

Sin pérdida accedemos al puente de Malatos, en el que nos hacemos la típica foto.

Seguimos callejeando hasta que el asfalto se convierte en tierra.

Empezamos a despedirnos de Burgos con la sensación de que nos ha quedado todo por ver, ya tenemos excusa para volver.

Nada más abandonar el asfalto comprobamos que las pistas tienen buen firme. Es fácil hacer kilómetros de esa manera. Encontramos a la primera avanzadilla de peregrinos y llegamos a Tardajos.

Nos sorprende y agrada el color amarillo de los campos después de la siega, es de una cromaticidad diferente a la de nuestra tierra, es un paisaje de serena belleza, madurada por el sol pero no abrasada.

Buscar los horizontes en las colinas cercanas junto al frescor de la brisa mañanera nos produce una agradable sensación.

Hemos pasado sin parar por Rabé de las Calzadas. Llegamos a Hornillos del Camino. En la primera tienda que vemos paramos a comprar  para hacer unos bocadillos. El tendero se ofrece a sellarnos las credenciales y nos estampa su sello.
Antes de marcharnos se cae la Orbea y se rompe el espejo justo por la parte que no se puede arreglar. Es el segundo en pocos meses..
 
El tendero nos ha dicho que a unos dos km  aproximadamente hay una zona con árboles donde podemos comer y descansar tranquilos.
Empiezan a pasar los km pero no encontramos el preciado oasis, no hay ni una sola sombra que nos proteja del tímido sol que nos viene acompañando todo el día, al final paramos en medio de la nada y allí repusimos fuerzas.

El terreno no tiene mucha dificultad pero no es exáctamente llano, es un sube y baja suave  pero continuo. Hay alguna cuesta un poco más exigente pero que se supera sin problemas. Lo más reseñable hasta este momento es la subida al albergue de San Bol. Pocos metros antes nos encontramos con una cruz de Santiago. Seguimos rectos obviando el desvio al albergue

Albergue de San Bol en medio de la nada

La subida de San Bol no es dura pero hace sudar a pesar de que llevamos viento a favor funcionando como un refrigerante natural. A su término no hay bajada sino una zona de llaneo.
 
Al poco de entrar en esta zona Isabel nota algo raro.  Nunca había sentido algo parecido,  es como si el espacio que le rodea la abrazara sin apretar y el viento aligerara de alguna manera el peso que arrastra y el suyo propio.
 
Es el cuerpo y mi mente que detectan la altura, les cuesta relacionar los llanos con esta altitud. Los que vivan en llano quizás hayan tenido alguna vez esta extraña percepción. Los sensores naturales no relacionan los llanos con los 900 metros de altitud que marca el gps.
 
 Y así, sin avisar, casi sin darnos cuenta,  tras una suave bajada, agazapada en el paisaje, aparece Hontanás

 No sabemos de que corremos pero lo cierto es que a pesar de que Hontanás nos pareció un pueblo bonito decidimos no parar.

La tendencia del terreno ha cambiado, la bajada es amable, nada agresiva. Nos permite disfrutar de cada pedalada y del paisaje.

Durante unos dos km aproximadamente avanzamos por camino para desembocar en una carreterita estrecha. Es la BU-P-4013

 
 

La carretera es un regalo en si misma  y además tiene guardada la sorpresa del día escondida tras una curva, las ruinas del convento de San Antón, antiguo hospital de peregrinos.

Descubrirlo fue como recibir un premio. A pesar de estar casi destruido ha sido el lugar que más nos ha impactado del camino, ni las majestuosas catedrales ni los monumentos más antiguos. 

Llegas y lo ves roto, a la espera de todo y de nada, frágil pero vivo. Con una sóla mirada reduces y comprendes su historia.

Como curiosidad os contamos que el emblema del monasterio es la Cruz de Tau. Aparece en sus muros y ventanas. Hay varias versiones sobre su origen y su antiguo uso pero lo que si está comprobado es que fue elegido como símbolo por los antiguos monjes antonianos (de San Antonio Abad) que  regían el monasterio. Hay quienes argumentan que San Francisco de Asís la tomó para su causa cuando haciendo peregrinaje a Santiago, visitó el monasterio. También fue usada en las cruzadas por los todopoderosos templarios como signo identificativo de su  fé

 Flanqueados por fresnos llegamos a Castrojeriz

Iglesia de San Juan

Las flechas nos dan un largo paseo por todo el casco histórico, encontramos varias calles cortadas por obras y muchas casas en rehabilitación, aquí la construcción no está en crisis. Realmente es un pueblo precioso con muchas casas blasonadas y que merece una visita tranquila pero a nosotros parece que nos han puesto un cohete desde que entramos en Castilla y únicamente paramos a rellenar los botes de agua, no sabemos de donde nos salen las prisas.
 
Desde Castrojeriz divisamos al llamado Teso de Mostelares y nos hacemos una primera idea de su dificultad.  Bajamos hasta un puente de madera que nos permite cruzar el río Odrilla. Hay señalizado un desvío para bicicletas pero como vamos envalentonados y elegimos ir  por donde los caminantes.

Hay que  tomárselo con calma porque es una de esas ocasiones en las que el viento se para de una manera misteriosa cuando más lo necesitas. El fresquito se ha convertido en una calor insoportable y el sol quema en los brazos. Vamos dejando charquitos de sudor cada vez que paramos.

Subimos cada uno a nuestro ritmo y como podemos. Isabel se baja de la bici en el lugar menos aconsejable cuando se va un poco apurado.

José acabó con sus días terrenales en ese mismo lugar y hay un monolito en su recuerdo. BUEN CAMINO , allá donde estés

La subida se hace dura incluso para los caminantes.

Hay un tramo final que no se ve hasta que das una curva que te acaba de fundir del todo.
 
Arriba nos encontramos  varios peregrinos descansando en una zona habilitada para ello.
 
Allí por fin corre de nuevo el aire, nos hidratamos y una vez recuperado el aliento iniciamos la bajada.
Cuando te asomas para ver la bajada contemplas como el camino rompe la monotonía de los eriales. Es como una arteria por donde fluye la vida.
 
Estamos en el mejor mirador de  la tierra de los palomares, frente a la comarca de “Tierra de Campos” también conocida como el granero de España
 
Los primeros metros tienen bastante pendiente y es lo que la hace peligrosa además el Evo empuja. Los frenos chirrían todo lo que quieren y más. Huelen a quemado
Nos encanta la bajada, es muy disfrutona, el camino es complaciente y nos permite coger relativa velocidad. De no haber peregrinos hubiera sido mucho más vertiginosa, pero por seguridad hay que frenar cuando nos acercamos a ellos para que no se asusten y se nos crucen.
 
Llegamos al albergue de San Nicolas y paramos a sellar.  Esta antigua parroquia hoy es un albergue gestionado por una congregación italiana que se encargó de su reconstrucción.  Su sobriedad es la base de su belleza. Invita al recogimiento.

Continuamos bajando hasta llegar al Río Pisuerga ( el mismo que pasa por Valladolid ), lo atravesamos por el Puente Fitero o de la Mula. Acabamos de abandonar Burgos y entramos en Palencia. El primer pueblo palentino, Itero de la Vega, lo pasamos sin parar.

Llegamos a Boadilla del Camino, lugar peregrino sin dudas, pero que nosotros decidimos pasar sin parar.
 
El Canal de Castilla siempre nos ha llamado la atención por ser una obra hidráulica de gran calibre para los tiempos en los que se ejecutó. Nada más verlo, el paisaje cambia por completo, la sombra nos protege y el agua ha bajado la temperatura, disfrutamos de un paseo muy agradable.
Llegamos a las 14.45, no está mal para nosotros, hemos conseguido el objetivo de dormir siesta en el albergue. Tenemos reserva en La Estrella del Camino  www.albergueestrelladelcamino.com  
 
Nos gusta el albergue, está muy limpio y su decoración está cuidada. Es como una casita rural. Lo que no nos gusta es que el baño es compartido, en algunas puertas si que diferencian el género pero todo está dentro de la misma zona. No me parece una buena idea compartir duchas y retretes.
 
Guardamos las bicis en un garaje, nos duchamos y nos vamos rápido hacia el restaurante que nos ha recomendado el dueño. Lo primero que hacemos es tomarnos unas jarritas de cerveza para premiarnos el esfuerzo y después pedimos el menú de la casa. Bastante bien, comida abundante y rica.
 
No nos apetecía mucho pasear por el pueblo  así es que pasamos la tarde en el albergue, descansando y pendientes de la ropa ya que por primera vez hemos pedido que nos pongan una lavadora.
 
Hay un jardín donde se está estupendamente. Allí planeamos nuestro gran reto, llegar a Mansilla de las Mulas en la siguiente etapa, sobre el papel son sobre 100  km.
 
En la cena nos colocaron junto a otros ciclistas catalanes. Fuimos los últimos en ponernos en la mesa (todos) y los últimos en salir del restaurante. Fue una velada agradable compartiendo anécdotas camineras y los proyectos del día siguiente. El más joven quería pasar la barrera de los cien km ya que nunca lo había hecho.
 
El hospitalero nos cuenta que en el albergue de Boadilla se han ido al otro mundo cuatro peregrinos en los últimos años, fue un comentario dentro del contexto de la conversación pero que a nosotros nos ha hecho borrar dicho albergue de posibles futuribles. Sólo de pensar que alguien ha podido morirse en la litera en la que dormimos  nos pone los pelos como escarpias. Nos deseamos todos buenas noches y cada mochuelo a su litera.
 
 

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 6 – Santo Domingo de la Calzada – Burgos

Santo Domingo de la Calzada – Burgos 80 km

Una vez terminada la etapa de ayer nos encontramos sincronizados con el Camino y con nosotros mismos, hemos hallado el equilibrio que nos hará llegar a Santiago. Para ello decidimos rediseñar el planteamiento inicial de etapas que traíamos de casa. El primer objetivo es llegar a Burgos.

Y con las primeras luces salimos por el puente sobre el Río Oja. Está reconstruido sobre el que allá por el siglo XI construyó Santo Domingo para facilitar el paso de los peregrinos.  También ha sido escenario de asombrosos prodigios.

Cuentan que un peregrino que dormía a la entrada del puente murió atropellado por un carro  lleno de piedras al que se le habían espantado las bestias que lo arrastraban. Por intercesión de Santo Domingo, volvió a la vida.  En el mes de mayo se celebra la procesión de la rueda en conmemoracíón de la milagrosa resurrección

A este milagro yo le vemos un problema de  derechos de autor y es que “la intercesión” de la que hablan de Domingo sólo fue rezar como un loco para que el malogrado dormilón volviera a la vida (mucho y muy intensamente tuvo que orar) pero ¿A qué Santo le rezaba o fue a su jefe directamente? Habida cuenta de la existencia de una segunda entidad en discordia a la que se le pedía un milagro creo que las dudas están justificadas, el milagro es la resurrección no la intercesión de “Domingo” Por otro lado ¿Qué hacía durmiendo el señor a la entrada del puente con la maravillosa ribera que tiene el río Oja?

Puente sobre río Oja

Nada más pisar tierra nos encontramos con gran número de peregrinos. El camino tiene buen firme, es una pista agrícola que discurre al lado de la autovía A-12 y la N-120 durante varios kilómetros por la que vemos a bastantes ciclistas con alforjas.

Con toda tranquilidad llegamos a Grañón, último pueblo riojano. por donde pasamos sin parar.

La entrada a tierras burgalesas se hace por el mismo tipo de pistas agrícolas, se rueda bien por las veredas que dejan los caminantes. No tiene pendientes relevantes. La entrada a tierras burgalesas se hace por el mismo tipo de pistas agrícolas, se rueda bien por las veredas que dejan los caminantes. No tiene pendientes relevantes.

Llegamos a Redecillas del Camino. Paco conversa en la oficina de turismo con estos chicos que hacen el camino en silla de ruedas. Nos despedimos y reiniciamos la marcha a Castildelgado

Entrada a Castildelgado

Seguimos hasta Viloria de Rioja ( pueblo natal de Santo Domingo de la Calzada) por una pista paralela a la carretera. Vamos tranquilos, el batallón de peregrinos ha quedado atrás.

Dicen que en su iglesia se guarda la pila bautismal del Santo, pero no nos merece la pena parar sólo para eso, asi es que lo único que hacemos es parar a beber, una foto y nada más.

Como vamos bien y no queremos que el calor nos sofoque más de la cuenta en las horas centrales del día, nos dedicamos a pedalear pasando por los pueblos sin detenernos a menos que tengamos que coger agua.

De Viloria hasta Villamayor del Río primero avanzamos por una carretera local para después tomar una pista paralela a la nacional. Pasamos Villamayor y por la misma pista llegaremos a Belorado.De este tramo no tenemos fotos.

En Belorado volvemos a coincidir con una pareja que tambien va en bici con la que llevamos encontrándonos desde antes de Nájera.

Entramos en la iglesia de Santa María para intentar sellar pero en lugar de un sello nos llevamos la grata sorpresa de descubrir una iglesia llena de pequeños tesoros.

Subimos hacia una carretera, la cruzamos y bajamos hasta el río Tirón donde hay una pasarela de madera.

Cómodamente llegamos a Tosantos y después a Villambistia.

Paramos en un área de recreo más que de descanso porque tenía barbacoas. Comentamos con varios peregrinos los problemas de plazas en los albergues. Hemos visto tantos caminantes durante la jornada que no nos fiamos de que el albergue de Burgos a pesar de tener 150 plazas esté completo a las horas que lleguemos.

Decidimos buscar alojamiento desde allí mismo y para ello Tomás Bicigrino que nos ha encontrado una habitación en el Hostal Francisco Salinas . Aprovechamos para descansar entre llamada y llamada .

Nos hace ilusión saber que estamos en la comarca de  Montes de Oca ; tierras de magia, alquimia y misterio, de las que se han escrito tantas novelas y se han narrado tantas leyendas.

Subiendo llegamos a Espinosa el Camino y a Villafranca Montes de Oca. En Villafranca paramos a comprar agua y acuarius. Hacemos fotos, pero han desaparecido.

La sorpresa es que la subida empieza en el mismo pueblo,  junto a una pared entramos en una vereda estrecha y no ciclable. Empujamos los dos.  Pasado el inicio podemos pedalear pero a veces el terreno se complica, el tramo más duro está en el primer kilómetro y medio, hasta la fuente de Mojapan.

No había más opción que empujar las bicicletas. Lo pasamos un poco mal pero al menos había sombra.

Llegamos a un irador de preciosas vistas

Recuperamos el aliento y continuamos hasta la fuente de Mojapan cuya agua no es potable. Algun gracioso ha tachado el no potable y ha escrito que si lo es. Seguro que algún incauto termina con diarrea.

Allí hay varios peregrinos descansando. Nos llama la atención una de ellos, parece que viene de jugar un partido de tenis. Con su chandal. su gorra, sus zapatillas y además llevaba puestas varias pulseras, anillos, cadenas, todo de oro. En los tiempos antiguos le hubieran hubiera sido una víctima más que golosa puesto que estas sierras eran la guarida de multiples ladrones que asaltaban a los peregrinos. En lugar de mochila llevaba una maleta pequeña de las que se le puede poner un acople para llevarla sobre los hombros. Si no lo vemos, no lo creemos.

Seguimos subiendo pero el desnivel ha suavizado. Vamos entre sombra por un camino precioso en el que a pesar del esfuerzo y el sudor disfrutamos bastante.

Nos ha encantado la subida, ha sido preciosa, sobre todo un tramo de llaneo en el que el bosque se convierte en protector y deja de exigirte el máximo esfuerzo, puedes recuperar y todo se modera.

Paco bajando
Isabel subiendo

Con la emoción de la bajada no hacemos más fotos. La dividimos en dos tramos, el primero que se hace a través de un cortafuego (hay un senderito con sombra al lado de los árboles creado por los peregrinos, pero preferimos ir a las bravas ya que se pedalea bien y más deprisa ) y el segundo que discurre a través de un camino. Ninguno de los dos es cómodo para nosotros, las horquillas de las bicis no están para muchas fiestas pero para quien tenga una buena amortiguación es una pasada. Las cervicales sufren bastante. Llegamos a San Juan de Ortega (ya hemos visitado a los tres amiguetes, San Veremundo, Santo Domingo y San Juan).

Paramos a sellar en el monasterio y coger agua en una fuente. Nuestros Evos causan expectación entre el gran número de peregrinos que se arremolinan allí y gustosamente les explicamos las grandes cualidades de tan singular y efectivo invento mientras esperamos en la fuente.

Paramos a sellar en el monasterio y coger agua en una fuente. Nuestros Evos causan expectación entre el gran número de peregrinos que se arremolinan allí y gustosamente les explicamos las grandes cualidades de tan singular y efectivo invento mientras esperamos en la fuente.

Una vez cubiertas las necesidades líquidas ponemos rumbo a Agés. Seguimos bajando

Decidimos hacer parada de avituallamiento en Agés.

Nos gustó Agés, habría sido un sitio perfecto para pernoctar. Hicimos un montón de fotos que también se han quedado en el camino porque no aparecen.

Son ya las tres de la tarde cuando nos marchamos a Atapuerca. No hay nada divertido ni bonito. Una carretera que te lleva al pueblo de los huesos.

Siempre habíamos leído o escuchado “la subida de Atapuerca tiene lo suyo” o algo parecido pero cuando hay que afrontar su tramo final te acuerdas de los caprichosos trazadores de la ruta por la malas decisiones que tomaron para marcar el camino por aquella parte.

No es que sea inciclable para nosotros y para muchos, es que incluso para los peregrinos es peligroso por el riesgo de torceduras o esguinces. Ya podían haber pintado por otro lado.

Cuando empezamos a subir nos alcanzan dos chicos con los que estuvimos charlando en Agés.

Al principio hay una vereda por la que puedes ir avanzando poco a poco en medio de aquel pedregal, más adelante la cosa se complica.

Una vez todos arriba llega el momento de las fotos. Paco les hace algunas a los compis de subida y les pide que nos hagan una a los dos juntos pero salen pitando y nos dejan con la cámara en la mano . Pues Buen Camino lleven.

Cuando llegamos a la cruz esperábamos ver algo allí arriba digno de admiración, algo bonito que diera merecimientos al pedregal, pero lo que encontramos es más de lo mismo, un secarral deprimente.

Iniciamos la bajada. No tenemos muchos recuerdos de ella y ninguna foto que los refresquen, sólo sé que llegamos a Villalbal y a partir de ahí todo es asfalto.

Entramos en la zona del polÍgono industrial, demasiado larga, demasiado tediosa. Nos subimos al acerado de la parte izquierda, donde están pintadas las flechas y conseguimos pasarlo sin problemas con el tráfico. Lo cierto es que aburre muchísimo pedalear por esa zona y Burgos se hace de rogar. Cuando por fin vemos el cartel de entrada, no no lo podemos creer!!!

Continuamos pedaleando por la acera hasta que conseguimos llegar al albergue. Allí nos dicen que está completo. Nos alegramos de haber reservado en el hostal.

Albergue

Nos han dicho que está a unos 15 minutos andando desde la catedral. Con la ayuda del hospitalero (muy amable y servicial ) conseguimos encontrarlo sin problemas. Además vamos cuesta abajo y a estas alturas de la jornada ya se agradece.

La chica que nos recibe en el Hostal nos dice que no tiene constancia de nuestra reserva pero cree en nuestra palabra y nos da las llaves. Las bicis quedan guardadas en la cafetería, los Evos como viene siendo habitual duermen con nosotros.

La habitación es sencilla y está limpia. Además el edificio tiene pocos años. La única pega es que está a las afueras de la ciudad.

Nos duchamos, descansamos un poco las piernas y nos marchamos. Medimos 20 minutos andando deprisita. Damos una vuelta por el centro. La catedral ya está cerrada así es que nos quedamos sin verla.

La grandiosidad de la catedral y todo lo que le rodea es abrumador para la vista, los ojos no son capaces de abarcar tanta magnificencia. Impresiona tener tantos siglos de historia frente a nosotros.

No nos gustan este tipo de restauraciones que dejan a los monumentos como recién construidos, es como si de alguna manera los desvistieran o les quitaran una capa de piel donde está escrito parte de su pasado.

Buscamos donde tomarnos una cervecita. Nos sentamos en un velador y disfrutamos recordando los detalles de la etapa, dura pero muy divertida. Cenamos en la Taberna Maneli justo al lado del albergue http://www.manelitabernaurbana.es/ Comimos una morcilla de Burgos que todavía recordamos en el paladar. Un trato familiar y muy amable por parte del camarero. Os recomendamos el sitio aunque sólo sea para tomar una tapa. Presentando la credencial nos hacen euro y medio de descuento en el menú.

Paseando nos volvemos al hotel. Burgos parece recogerse en si misma, hay poca gente en la calle.

Se apaga la luz. El esfuerzo a merecido la pena

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 5 – Viana – Sto Domingo de la Calzada

Viana - Santo Domingo de la Calzada 63 km

iana ha marcado un antes y un después. La que fue nombrada “Muy Noble y Leal Ciudad de Viana Cabeza de Principado del antiguo reino de Navarra” ha dejado huella en nosotros.

Sus calles, sus monumentos, sus casas blasonadas, su alegria, sus fiestas y todo un conjunto de emociones bien dosificadas han conseguido convencernos que merece la pena seguir adelante y sacarnos de la cabeza las ideas del abandono. Hemos recibido el abrazo invisible de sus gentes y una caricia del camino en nuestros ánimos.

Como suele ser normal cuando se cambia la litera de un albergue por la cama de una pensión, hemos dormido y descansado bien. A las siete y media de la mañana ya estamos saliendo rumbo a Santo Domingo de la Calzada, donde también hemos reservado plaza en un Hostal.

Nos paseamos por una Viana que con las primeras claras del día aún permanece semidormida, siempre es un placer pedalear por las calles de los pueblos a estas horas; sobre los suelos enlosados la luz y el olor siempre son diferentes, es un último regalo de despedida con el que hay que deleitarse recogidos dentro de su silencio.

Salimos volviendo la vista atrás. Sabemos que nos llevamos algo pero que también quedamos parte de nosotros.

Logroño al fondo

Los escasos 10 km hasta Logroño los hacemos bastante rápido, hay muchos tramos en bajada y algún repecho pero sin demasiada importancia. Se agradece el fresquito.

Yendo por estas pistas asfaltadas tuvimos un punto de controversia entre las flechas amarillas y el track del gps, cada uno marca a un lado diferente, así es que paramos y una vez situados decidimos no hacer caso a la tecnologia  por aquello de “en caso de duda, sigue la flecha”.

Pasamos por Logroño sin pena ni gloria, hasta tal punto que no hicimos ni una sola foto. Paramos a desayunar en el primer sitio que vimos abierto justo enfrente del Parlamento de la Rioja y arreando que las piernas se están enfriando.

Salimos de la ciudad por un area recreativa y deportiva. Recuerdo un tramo flanqueado de cipreses y con muchísima gente dando el paseo matinal. Me pareció la ruta del colesterol logroñesa ;o)) Tenemos que ir esquivando peregrinos y vecinos.

Llegamos al embalse de la Grajera e hicimos las típicas fotos, en el muro apostados había gran número de peregrinos,  tuvimos que esperar al menos diez minutos para que ninguno saliera en la foto.

Embalse de la Grajera

Pasamos por el parque de La Grajera y sorteamos a todos los peregrinos que andaban por allí desperdigados. Hay que pasar cuanto antes a la cuadrilla mochililla porque nos espera un alto del mismo nombre que el parque.

El paisaje sigue vestido de viñedo y tramos de tierra y de pistas asfaltadas.

Nos llama la atención este cartel en el que se anuncia el Centro de BTT de Moncalvillo. Es una iniciativa turistica muy interesante porque propone conocer la comarca en bici a través de 20 rutas que están señalizadas y con diferentes niveles de dureza para que sean accesibles a todo el mundo

 La valla tiene las típicas cruces de madera dejadas por lo peregrinos

Bajamos a Navarrete entre cepas bastante divertidos y aunque consideramos que es un pueblo interesante de ver, lo dejamos para otra ocasión. Lo mismo pasa con Ventosa, que como el camino te da la opción de seguir sin entrar al pueblo, pues para adelante que seguimos.

Ventosa se presenta mediante este cartel y fue lo único que vimos de ella porque  está colocado justo debajo de la red de alta tensión, oímos chasquear la electricidad y pasamos rápido porque nos empezó a doler la cabeza debajo de aquellos cables. Menos mal que fue momentaneo

Navarrete al fondo

Cartel de Ventosa

A partir de Ventosa empieza la subida al Alto de San Antón, tiene algunos tramos técnicos, que dependiendo de la habilidad de cada uno habrá que empujar o no.

Pasado el alto bajamos rápido a Nájera donde paramos a comer.

Al salir de Nájera hay que subir un par de cuestas pero sin mucha relevancia pero que tienes que sudar.

Dejamos atrás Azofra sin parar. Habíamos oído hablar mucho de la recta  de Terradillos de los Templarios, pero nadie nos había avisado de que lo que nos íbamos a encontrar entre Azofra y Cirueña.

Lo recordamos como el peor, el más pestoso y más cansino de todos los caminos por los que hemos pedaleado en nuestra corta historia  bicicletera. Además tiene un final apoteósico donde te regala dos repechos que te quedan sin fuerza.

Hay muchas rectas, el suelo es de esos que si no tienes una buena amortiguación te deja el cuerpo mayugado. Tiene una ligerísima tendencia a subir durante todo el trayecto ( más de 18 km aunque las guías dicen que 15) pero que se cabrea de una manera bestial al final. En un punto en concreto solo en 400 metros se salva un desnivel de 90 metros de altitud.

Aunque al salir de Azofra teníamos todos los botes llenos de agua, a estas alturas ya tenemos que ir racionándola.  Cada uno avanzamos como podemos.

Por arte de magia, en medio de aquel erial aparece un área de descanso estratégicamente colocada tras la rampa más fuerte de todas . Es de nueva construcción por lo que los árboles no dan sombra. Encontrar aquella fuente fue como encontrar el maná.

Allí encontramos aun matrimonio de franceses bastante mayores y sofocados.

Nos hidratamos y continuamos marcha hasta el Club de Golf. Allí entramos en lo que hemos denominado ” urbanización fantasma” hay edificios enteros y promociones de chalets adosados completas con el cartel de se vende y no precisamente por la promotora o constructora. Calculamos siendo generosos, el 70% de las viviendas están vacías.

Feo paisaje por la derecha

Feo paisaje por la izquierda

Salvada la urbanización fantasma encontramos la bajada a la ciudad de los milagros, Santo Domingo de la Calzada y a toda velocidad para abajo.

El lugar elegido es la Pensión Miguel  http://pensionmiguel.com/index.html Totalmente recomendable, está muy limpio, buena cama y muy buen trato. Nos dieron las llaves de la habitación en la cafeteria de la pensión, nos recibió una empleada extranjera con un grado de ineptitud supino que hizo que subiéramos las bicis a la habitación aunque el jefe tiene un sitio reservado para ello. La chica andaba en bavia porque más tarde el dueño, muy amable nos pidió perdón y nos dijo que la empleada se había equivocado, para corregir el error nos invitó a unas cervecitas y mantuvimos una entretenida y alegre charleta con él.

Nos duchamos, descansamos un rato y nos vamos a ver a los pollos catedralicios. En plural porque hay dos. El dicho es “Santo Domingo de la Calzada donde cantó la gallina después de asada” pero es que están haciendo de menos al pobre gallo que también estaba en la mesa el día del famoso milagro.

Cuento el milagro para aquellos que me lean y sean neófitos en el camino de Santiago o que no sepan de donde proviene tal frase.

Allá por los tiempos de la edad media, una familia alemana peregrinaba a pie hacia Santiago de Compostela e hicieron parada y fonda en Santo Domingo de la Calzada. Una de las mozas que trabajaba en el lugar sintió la llamada irrefenable del amor por el hijo de la familia germana. Tan fuerte fue el enamoramiento que se lo hizo saber siendo rechazada por éste. Ella, resentida, rencorosa y vengativa tuvo la maldad de coger un vaso de plata y esconderlo en el equipaje del chico. Nada más salir por la puerta, lo acusó de ladrón. Fué detenido y ahorcado. 

Los padres después de tan desgraciada y luctuosa experiencia continuaron su peregrinación y al regreso encontraron que sostenido y protegido por Santo Domingo, su hijo continuaba vivo en la horca. Rápidamente  fueron a buscar al juez del pueblo para darle las noticias. El señor en aquellos momentos estaba cenando y en su mesa había asados un gallo y una estupenda gallina. Como no podía dar crédito a lo que estaba escuchando y con mucho cachondeito proclamó irónicamente la famosa frase “Esta historia es tan verdadera como que este gallo y esta gallina van a levantarse del plato y cantar” .. pero lo que no se esperaba es que los animalitos lo hicieran.

Dicen que hay un milagro, pues nosotros vemos cuatro. El primero es que una persona no se muera después de ahorcarla, el segundo es que un santo (que se supone que está a la verita de Dios) lo esté sosteniendo. El tercero es que resuciten las aves y el cuarto que cante la gallina (que se sepa no cantan, cacarean).

Después de este paréntesis histórico- místico seguimos.

Vemos los pollos y con la escasa luz natural que hay dentro de la catedral podemos hacer sólo unas cuantas fotos, el retablo del altar es espectacular.

Hace buena tarde así es que nos damos un paseo cortito y después vamos a cenar a un restaurante italiano que hay en una especie de bulevar lleno de veladores en la calle Juan Carlos I, justo enfrente de la pensión. Cenamos pasta, nos reímos un montón con nuestras tonterías y todo perfecto. Ya estamos listos para irnos a dormir

El gallo y la gallina

Restaurante donde cenamos

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 4 – Cirauqui – Viana

La tarde anterior pasamos mucho tiempo intentando buscar alojamiento para el día de hoy, los albergues privados estaban llenos y como no queremos jugar en la lotería de los municipales tuvimos que reservar habitación en una pensión de Viana , lo que nos permite poder pedalear tranquilos durante todo el día sin el estrés que nos supone a ambos no tener un lugar reservado para domir.

Después de sopesar un poco la situación no tenemos muy claro si debemos de terminar el Camino en  Logroño y volver en otra fecha en la que haga menos calor y haya menos peregrinos, llegamos incluso a buscar alguna alternativa de rutas para salirnos del Camino. Con las neuronas puestas a enfriar decidimos poner el límite en Burgos, si allí la historia seguía sin convencernos nos iríamos para casa.

Por culpa de la falta de plazas en los albergues hubo un poco de revuelo entre los peregrinos, así es que algunos salieron de madrugada a la caza de la litera. Lo que no comprendemos es a una pareja alemana que salieron con las bicis a oscuras, con varias horas de antelación a la salida del sol . iban por carretera, de no llevar luces adecuadas es toda una temeridad.

Con el clásico y repetitivo despertador alberguero de tono “plasticosmix” no hay quien pare mucho en la cama, así es que nos levantamos pronto. Recogimos todo y nos subimos a desayunar a la terraza unos cacaolat con magdalenas (malísimas) que habíamos comprado por la tarde. Parece que ha habido una estampida, no quedan apenas peregrinos en el albergue y los últimos están a punto de marchar.

Conversamos animosamente puesto que no molestamos a nadie y de repente aparece el marido de la hospitalera (y cocinero) para llamarnos la atención y pedirnos que bajemos la voz!! Le decimos que muchos peregrinos han estado molestando y saliendo durante toda la madrugada , haciendo sus habituales ruiditos y que nosotros no nos hemos quejado. El señor se calla y se marcha .

Salimos con las primeras luces,Cris y Luis nos van a acompañar hasta Lorca y allí se darán la vuelta para recoger el coche en Monreal .. se van a marcar una buena etapa contracamino.

En plena operación de montaje de Evos
Cirauqui al fondo

Bajamos por un camino en el que se conservan tramos de calzada romana. Miedo nos da cuando llaman a un camino pedregoso y pestoso “restos de calzada romana” porque cuando lo tildan de “restos”, es que la cosa es complicada, sobre todo si no llevas una bici doble. Esta calzada pasa por un puente también romano y que también son “restos” y que nos obligan a pasar a todos con la bici a rastras.

Lo más reseñable aparte de lo comentado de los seis km hasta Lorca, es la subida al pueblo. Es un poco empinada pero al menos está pavimentada.

Bajamos por un camino en el que se conservan tramos de calzada romana. Miedo nos da cuando llaman a un camino pedregoso y pestoso “restos de calzada romana” porque cuando lo tildan de “restos”, es que la cosa es complicada, sobre todo si no llevas una bici doble. Esta calzada pasa por un puente también romano y que también son “restos” y que nos obligan a pasar a todos con la bici a rastras.

Lo más reseñable aparte de lo comentado de los seis km hasta Lorca, es la subida al pueblo. Es un poco empinada pero al menos está pavimentada.

Paramos a tomar café en uno de los albergues. Este fue el lugar de despedida de Cristina y Luis.

Tras una brevìsima bajada continuamos subiendo hasta alcanzar la bajada que nos llevará hasta las tierras de San Veremundo, Villatuerta

Iglesia Ntra Señora de la Asunción
San Veremundo, el que cuentan los libros que fue un gran benefactor del camino.
Renovamos el agua por si acaso
Con el agua milagrosa en nuestros botes nos vamos para Estella. El trayecto es un continuo sube y baja sin complicaciones. Allí aprovechamos para lavar y engrasar las bicis que ya lo necesitaban.
 
Estella al fondo
Ermita San Miguel

Salimos de Estella subiendo y subiendo por caminos de zahorra compactada por lo que se pedalea bastante bien hasta llegar a Ayegui donde paramos a tomar un pincho y una cervecita. Continuamos hasta las famosas bodegas de Irache y después a Monjardín.

El Monasterio de Irache
Empezando la subida a Monjardín

Llegamos a Villamayor de Monjardín. Hemos subido sin problemas marcando cada uno su ritmo desde el principio. La subida se me hace un poco cansina al final, pero lo cierto es que se disfruta bastante.

Ahora viene  una superbajada hasta los Arcos muy muy divertida de por lo menos doce km, hay alguna cuesta sin importancia, pero la inercia hace que ni la sientas.

 
Llegamos a los Arcos y hay gente por todos lados, la plaza está llena de peregrinos, ciclistas, turistas, gentes del pueblo que han salido a tomarse un aperitivo después de misa.
 
Muchísimo bullicio, un ruido que no deseamos. Nos tomamos unas cervezas en un bar de los soportales, conversamos  con un chico interesado en los Evos y tras recargar el agua nos vamos para Sansol donde pensamos que podremos comer, pero no hubo suerte, sólo encontramos abierto un cutrebar donde lo más que nos atrevimos a tomar fue un acuarius. Empieza a hacer viento de tormenta, el cielo empieza a cambiar de color.
En Sansol nos han recomendado abandonar el camino y tomar la carretera que va justo al lado hasta Viana. El trayecto no tiene nada de especial pero si tiene mucha dureza con continuos subes y bajas que se hacen mucho mejor por el asfalto. Y así hacemos.
 
Llegamos a Torres del Río con la intención de comer, pero tampoco hubo suerte, en su lugar y al lado de la Iglesia del Santo Sepulcro nos comimos unos pistachos.
 
 La carretera hasta Viana es en un principio un poco machacona pero el camino que vemos a nuestra izquierda es mucho peor. El asfalto es la mejor opción.
 Antes de la bajada a Viana pasamos por el bosque que se había incendiado unas semanas antes, nos da muchísima pena verlo asi.   La humedad de la tormenta y sus primeras gotas de agua acentúan el olor a quemado, al respirar parece que las cenizas se nos estén pegando en las vías respiratorias, no hace nada de aire por lo que el bochorno es axfisiante. Además empieza a chispear cada vez más fuerte, la tormenta se nos está acercando y pedaleamos lo más rapido que podemos porque no es seguro hacerlo en esas condiciones.
 
Llegamos a Viana a las cuatro de la tarde. ¿y sabéis qué? Están een fiestas!!!!!!!  empezaban ese mismo día.
 
Nos estamos empezando a mojar bastante, callejeamos empujando la bici por el casco antiguo (nuestras cubiertas son buenas rodadoras, pero peligrosas en losas mojadas) en busca de la pensión San Pedro http://www.pensionsanpedro.com/index.html.
 
Nos recibe la hermana de la dueña, una chica encantadora y cariñosa de la que no recuerdamos el nombre muy a nuestro pesar. Guardamos las bicis en el mismo comedor de la pensión
 
Mientras nos registraba nos cuenta que desde las seis de la mañana llevaban recibiendo llamadas de peregrinos buscando habitación  También nos explica cuales son los actos a celebrar como inicio de las fiestas. Hay encierro de toros y verbena
 
Nos dice que al ser tarde de encierros a las horas que son ya no vamos a encontrar donde comer , así es que nos subimos a la habitación, nos duchamos y nos comimos algunas chuches que habíamos comprado. Menos es nada.
 
La habitación está bien, limpia, no falta de nada. Es un edificio antiguo pero reformado en su día, las camas perfectas. Descansamos un rato y nos marchamos a dar una vuelta.

 Lo que más nos impresionó fue la Iglesia Santa María de Viana que no es catedral porque parece ser que para poseer ese privilegio los pueblos han de tener un censo mínimo de habitantes y a Viana le faltaban 800.

Con el jaleo que habia en la calle nos sorprendió que estuviera abierta pero pensamos que lo más seguro era que fuese la hora de la misa ya que había gente sentada en los bancos. Aprovechamos el tiempo en hacer todas las fotos que pudimos antes de que  el sacerdote empezara con sus ritos. Cuando estamos terminando nos percatamos de que en la parte de abajo del altar hay un porta ataudes. No había duda que se celebraba un entierro.
 
Apuramos el paso y al acercarnos a la puerta vemos que la gente se ha puesto de pie y muestran sus respetos. El cura está recibiendo al muerto, ya está en la puerta y a hombros de familiares o amigos, así es que nos retiramos, esperamos a que entre el pobre protagonista del evento y salimos pitando para fuera.
Iglesia Santa Maria con el escenario al lado
María Magdalena

Resulta curiosa por su sencillez esta imagen de Santa Maria Magdalena, me transmite una imagen más humana que divina (cosa rara porque suele ser al contrario ) Su capilla es elegante y austera a la vez. Me ha sorprendido, es como una pequeña joyita escondida . Su historia también es interesante. Fue nombrada patrona de Viana porque en 1599 el pueblo sufrió una terrible epidemia de peste, de nada servian rezos ni medicinas. Las autoridades del pueblo, tanto eclesiásticas como civiles desbordadas por el gran número de fallecimientos prometieron construir una capilla y nombrar patrón@ únic@ del pueblo , al Santo/a en cuya onomástica no se produjera ninguna muerte y fue el día de Maria Magdalena .

Salimos a la calle y vemos que todo se está preparando para el encierro de los toros, vaquillas o lo que sean. Están cerrando con maderas los comercios y los accesos de las calles, todo el espacio para poder mirar ya está cogido, sólo encontramos un huequito en la misma puerta de la iglesia y allí se coloca Paco (a mi no me gustan estos eventos) Están esperando a que termine el entierro para soltar a los bichos, así es que también vamos a tener que ver el último desfile del pobre hombre. Al poco sale la comitiva, lo meten en el coche y todo se recompone.
 

Aqui lo mejor es un par de videos.

Nos ha sorprendido porque esperábamos un encierro tipo Pamplona con animalitos más o menos peligrosos, pero resulta que lo que hacen es cerrar una calle, soltar un toro y hacerlo correr de un lado para otro con un grupete de vacas… la verdad es que estas cosas nos molestan bastante, no entendemos que sentido tiene marear al pobre toro, como amante de los animales estamos totalmente en contra de estos eventos. Nos aburrimos de ver esta tonteria y como justo al lado va a empezar a tocar la orquesta abandonamos el improvisado burladero y nos vamos a tomar una coca cola frente al escenario.
 
Tras unos entretenidos minutos musicales nos vamos al restaurante que está al lado de la pensión. Cenamos estupendamente, un picadillo de tomates y entrecot de ternera. Parece un menú simple, pero es que esos tomates son los mejores tomates que hemos tomado jamás, tanto por su textura como por su sabor y grado de maduración, exquisitos. La chica de la pensión nos comentó que cultivan su propia huerta para abastecer al bar y dada la calidad de sus verduras y tomates tienen fama en pueblo . El entrecot se deshacía en la boca.
 
Después de unos chupitos decidimos poner punto y final a tan aprovechado día, nos fuimos pronto a dormir y como la orientación de la habitación no era para la calle pudimos descansar sin el ruiderio de las fiestas.

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Etapa 3 Monreal – Cirauqui

Monreal – Cirauqui 42 km

A las cuatro y media de la mañana han salido los primeros peregrinos del albergue, seguramente cansados de la banda sonora con la que nos fuimos a la cama. A las seis empieza la segunda parte del ruiderío de bolsas. Nosotros recogemos todas las cosas y las bajamos a la cocina, queremos  preparar nuestras alforjas sin molestar a los que aún están durmiendo.

 

Nos choca que los peregrinos que están allí hablen en voz alta como si estuvieran en su casa sin importarles lo más mínimo que haya compañeros descansando todavía, Nos dan ganas de llamarles la atención porque son españoles y los entendemos, pero seguimos a lo nuestro en silencio.

El colmo de los colmos es ver como una de ellos se prepara los pies pinchándose las ampollas encima de la mesa, poniendo las gasas ensangrentadas donde otros acaban de desayunar y donde otros lo harán después. Ni siquiera se molestan en coger un paño y limpiar sus microbios , baja los pies y a otra cosa mariposa. Nos miramos con incredulidad.

Aun continúa la fiesta en la calle. Como no hay claridad suficiente buscamos un lugar donde desayunar y el único que encontramos fue el mismo donde habíamos cenado. Un café y algo de bollería. Nos vamos.

Nos habían aconsejado no seguir el trazado original del camino hasta Tiebas. Son diez km de caminos de cabra cuesta arriba y llenos de roderas y correntones secos. Una trampa para las bicicletas.

Tenemos dos opciones, ir por las pistas del Canal o por la carretera NA-234. Tal y como nos avisó Pvelmor, el acceso a las pistas está cerrado con candados, así es que carreterita para adelante.

No hay apenas tráfico, es llana y a veces con tendencia a bajar, se pedalea de maravilla. Hace fresquito y la piel lo agradece porque estamos abrasados de ayer. Entretenemos la marcha con una animada conversación.

Castillo Teobaldo II (siglo XIII) en Tiebas 

Llegamos a Tiebas (donde deberiamos de haber llegado el día anterior) contentos y felices como lombrices, además de fresquitos. Hicimos las fotos de rigor.
 
El albergue de Tiebas tiene muy buena fama, una lástima no haber podido llegar
 
La historia del pueblo es bastante interesante al haber sido lugar de residencia de varios reyes navarros, sobre todo de Teobaldo II , el cual los dotó de los mismos fueros de Estella y les concedió  los privilegios indefinidos de ser realengos (esto quiere decir que dependen directamente del rey y su jurisdicción) y libres de toda labor, exceptuando la de trabajar en los castillos. Debía de ser importante en su época.
 
En Tiebas enganchamos de nuevo con el trazado original.

Iglesia de Santa Eufemia 

Saliendo de Tiebas al lado de la AP-15
 
 
Entre rotondas , pasos subterrÁneos para evitar la autovía, las vías del tren, muchos subes y bajas unos de asfalto y otros de tierra llegamos a Muruarte de Reta y después a Olcoz.
 
Fue después de Olcoz hasta Éneriz donde nos esperaba una divertidísima bajada que produce un poco de vértigo al ser una senda estrecha. Al ir cuesta abajo se pedalea rápido por la inercia. A la derecha tenemos la pared del monte y a la izquierda un precipicio, así es que como me salga de la mini vereda, el viaje ladera abajo sin posibilidad de frenada está garantizado. 
Tras la bajada llegamos a Enériz donde hicimos parada en un bar de la plaza. 
El pueblo estaba en fiestas

Iglesia Santa María Magdalena (siglo XVIII).

Nos vamos de Enériz conscientes de que a poco más de dos kilometros nos espera uno de los lugares más mágicos de España, un lugar donde Paco ha querido llegar desde el principio, la ermita de Santa María de Eunate. Como buen aficionado a la historia medieval y templaria, le produce muchísima emoción poder pisarla y efectuar el ritual energético, que consiste en dar tres vueltas a la ermita, después entrar en ella y colocarse bajo la clave de su boveda para cargar energías telúricas. Los cuatro hicimos el ritual, uno más crédulos que otros.

No sé si sería por sugestión pero al entrar y colocarme bajo su cúpula un agradable escalofrio recorrió mi espalda, fue como un pinchacito de paz que aun recuerdo. Ni que decir tiene que ver a Paco frente al altar terminando el ritual, me emocionó.

Es tanto el misterio que rodea a su construcción, a sus orígenes y a los muchos elementos arquitectónicos que posee que los expertos no consiguen ponerse de acuerdo ni en lo más básico, quien la construyó.

Lo cierto es que impone su sobria belleza, me hubiera encantado poder disfrutarla  en solitario al amanecer (aunque su momento es acabando la tarde) cuando aún no han llegado los turistas ni los peregrinos y su aire está completamente limpio, Me hubiera gustado respirarla, sentirla y de verdad haber podido vivir su magia más inténsamente. Sé que a Paco le hubiera gustado lo mismo.

Ermita Santa María de Eunate

Por el mismo camino nos vamos dirección a Óbanos, lugar donde el Camino Aragonés cambia de apellido y se convierte en Camino Francés. Son sólo dos kilómetros y medio pero hay que pagar el peaje de una corta pero fuerte subida para entrar al pueblo.

Iglesia de San Juan Bautista de Óbanos

Arco de entrada a Obanos
 
Nos quedan escasos tres kilómetros para otro de los lugares emblemáticos del Camino e importantes para nosotros, Puente la Reina. Llegamos sin novedad.
 
Al entrar por sus calles vemos mucha animación, las fiestas nos persiguen ¿Será preludio de algo? y un desfile de tres gigantes nos recibe.

Tras este recibimiento digno de reyes vamos en busca del famoso puente. Se nos pone la piel de gallina cuando lo vemos, para Paco es importante.

Las gafas esconden las lagrimillas que se nos escaparon. En esos momentos al igual que en Eunate, somos felices y nos sentimos afortunados.

Que emoción cruzarlo!! Llevamos todo el día pasando como de puntillas por la historia.

Antes de salir de Puente la Reina nos damos cuenta de que no hemos sellado y que ese sello es importante, así es que lo hacemos en el convento Sancti Espiritus. Bonito sello.
 
Desde el principio de la etapa hemos estado hablando sobre la temida subida a Mañeru y con el miedino metido en el cuerpo nos vamos acercando.

Lo bueno es que no es una subida muy larga, lo malo es que tiene un desnivel importante. Todos empezamos pedaleando pero enseguida Luis y Cris nos dejan atrás. Pedaleamos penosamente y el calor junto a la ausencia de aire tampoco ayuda. Las pulsaciones se disparan. 

No se ve muy bien el desnivel, pero aquí picaba

Aprovechando una sombrita

Bajando es como llegamos a Mañeru y lo pasamos sin más. Nos dirigimos hacia Cirauqui y del trayecto tenemos vagos recuerdos. Nada más llegar al pueblo y es empezar a empujar todos al unísono por las terribles subidas de sus calles, sobre todo la que nos lleva al centro. Todos empujando, no vimos a ni un sólo ciclista subir pedaleando. 

Paramos a tomar una cervecita  y allí intentamos reservar albergue en Lorca, donde habíamos decidido terminar, pero está lleno y nos comentan  que la cosa está muy mal de plazas que está todo petado a causa no sólo de los peregrinos sino de una concentración motera. La solución no es otra que quedarnos donde estamos , así es que llamamos al albergue y nos confirman las cuatro plazas.

El albergue está bien, limpio y correcto. No dan comidas y son más de las dos de la tarde por lo que nos indican un restaurante donde podemos comer. Lo buscamos sin éxito, tenemos que ir a la parte baja del pueblo. Tras algunas pesquisas y una caminata incómoda cuesta abajo al ir con chanclas logramos que nos sirvan un menú más o menos decente.

Pasamos la tarde enredando por el pueblo y descansando. La verdad es que cada rincón es una postal y su silencio es reparador.

Iglesia de  San Román, frente al albergue

El albergue

Las bicis esperando ser recogidas

Vista desde el pueblo

Cenamos en el albergue y he de decir que fue la mejor cena de menu alberguero que tomamos en todo el camino. De primero sopa de espinacas, un poco aguada, pero se dejaba comer y de segundo spaguettis en salsa con albóndigas, buenísimos.

Lo único criticable del albergue es la actitud de su dueña. Desde el primer momento nos puso “peros con las bicis” y a la minima que podía de una manera déspota nos regalaba alguna frasecita para el recuerdo. En la cena llegó su cenit. Nos explicó el por qué no queria bicis en su albergue, en principio unos motivos más que razonables, no tiene un sitio aparte donde poder guardarlas y cuando son muchas es un problema. Eso lo comprendimos pero sus otras justificaciones, no. Dijo que los ciclistas llegan muy tarde y exigiendo lo que no pagan. Habrá de todo por esos caminos, pero no es para generalizar de esa manera.

Nos dijo que ella lo que quería eran los jubilados o prejubilados alemanes o extranjeros, que llegan y se marchan en silencio, sin protestar ni exigir … pues muy bien … ya sabemos que lo que quieres es hacer y deshacer lo que te dé la gana y que nadie te pida responsabilidades ni explicaciones .. en fin, fue como decirnos “nos estorbais” . No penseis que discutimos, sólo fue intercambio de opiniones, pero es que ella siempre quería llevarse el gato al agua y en la vida hay que escuchar todas las partes como hicimos con ella, quitando ese desencuentro, lo demás todo perfecto.

Se apaga la luz, suenan ronquidos

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 2. Ruesta – Monreal

Ruesta – Monreal 58 km

La etapa del día anterior ha dejado en nosotros sentimientos contrapuestos, por un lado habíamos conseguido completar con éxito el planning inicial y nos habíamos divertido bastante a pesar de algunas dificultades del terreno pero por otro no esperábamos pasar más calor que en Badajoz ni que estas tierras fueran tan áridas, tan secas; no esperábamos páramos tan desolados , tantos kilometros cuadrados sin un sólo árbol y tan poquísima vegetación.

Exceptuando el río Aragón, todos los demás riachuelos y riveras están completamente secos, muchos de ellos debido a la falta de lluvia y nevadas del invierno. Desolador es el único adjetivo con el que nos atrevemos a calificar al panorama fluvial de la zona. El pantano de Yesa no corre mejor suerte.

Es duro aceptar que quizás nos hayamos equivocado y que probablemente hubiera sido mejor salir desde Roncesvalles o Sant Jean, pero ya no hay vuelta atrás, hay que seguir.

El dia de hoy nos causa bastante respeto debido a la dureza del trazado aunque hemos hecho las correcciones que nos aconsejaron para no meternos en ratoneras kilométricas .

El primer error que cometimos fue salir tan tarde del albergue, no recordamos en que nos entretuvimos pero hasta las 8.40 no nos pusimos en marcha.

Los primeros metros los hacemos empujando puesto que el suelo es empedrado, y está humedo.  Un poco más adelante y en seco nos subimos a la bici.

 

Pasamos el río Regal con su cauce totalmente seco y ya comienza la primera de las subidas importantes del día, la subida al Monte Fenerol.

Empezamos por una pista muy agradecida para pedalear pero los caprichos de los trazadores del camino nos desvían a través de un sendero para ver la antigua ermita de Santiago, del siglo IX , está cerrada y nos pareció que medio en ruinas ya que va a quedar bajo las aguas y sería malgastar dinero en su reconstrucción.

 

 

A lo largo del camino nos encontramos varios de estos letreros en los que informan de las zonas que serán inundadas con la ampliación del pantano de Yesa.

El trazado del camino volverá a cambiar. En todos los pueblos afectados hay mucha controversia e indignación con este proyecto que ha sido aprobado sin contar con la opinión de los vecinos.

Con una piedra azul invitan a unirse a su causa.

La vereda nos devuelve a la pista forestal que nos llevará hasta el alto tras siete kilómetros cuesta arriba. Tenemos que salvar unos 350 metros de desnivel.

La pista tiene buen firme y aunque a veces las rampas  lo ponen un poco más dificil disfrutamos de la subida y del paisaje que es totalmente diferente a los del día anterior, hay sombra y unas maravillosas vistas del pantano de Yesa.

El camino termina en una carretera. Lo normal es que a una buena subida le siga una estupenda bajada y no la vemos por ningún lado. De repente la frondosidad desaparece y éste es el panorama que nos encontramos a ambos lados de la carretera.

Vista a nuestra izquierda

Vista a nuestra derecha

Para hallar la bajada necesitamos la ayuda del Gps. La encontramos con relativa facilidad cien metros más adelante. Habiamos leido en la guía del Consumer lo siguiente (lo copio textualmente) “Una vez arriba, el Camino se deja caer cómodamente hasta Undués de Lerda”, vamos a comprobarlo.

Aquí encontramos el camino de cabras

Empezamos a pelearnos con el terreno pedaleando pero no tenemos bicis para bajar sin peligro y en algún tramo tenemos que empujar.

Restos de calzada romana

Una vez terminado este pestoso tramo la bajada se hace un poco más llevadera y aunque continúa siendo exigente y muy técnica la podemos hacer pedaleando hasta que en la posterior subida regresan los mal conservados restos de calzada romana donde una vez más tendremos que poner pie a tierra, aunque yo creo que más por la paciencia derrotada que por fuerzas.

Más calzada en la subida

Mirando la bajada desde la subida

 

 

 

En el pueblo nos encontramos con el grupo al completo de peregrinos con los que compartimos tarde y cena en Ruesta , salen del bar donde han terminado de almorzar dispuestos a reiniciar su marcha pero al vernos llegar con los Evos se quedan sorprendidos (la tarde anterior no nos vieron llegar) y una vez más tenemos que explicar la revolución que supone para los viajes en bicicleta utilizar tan necesario y sencillo elemento.

Nueva sesión de fotos y batería de preguntas. Una vez que nos quedamos sólos nos tomamos unos acuarius y unos pistachos y continuamos la marcha. Son las 11.30 y sólo llevamos 12 km de la etapa.

Empezamos a temer que nuestros primeros planes no van a poder cumplirse. Tres fotos y salimos pitando. Llegar a Tiebas comienza a ser objetivo imposible.

El albergue del pueblo

Los siguientes kilómetros serán en bajada. Los primeros un poco más feos por culpa de los cascotes de pizarra y muchas piedras con tierra suelta, los demás muchísimo más agradables por pistas de concentración que a veces están asfaltadas y caminos varios. Adelantamos a los peregrinos para no volverlos a ver, No hicimos fotos y tenemos vagos recuerdos de nuestra entrada a Navarra. Llegamos a Sanguesa en una hora escasa.

Iglesia de Santa María la Real

Pórtico

El pueblo está preparado para sus desconocidos para nosotros y famosos encierros. Nos paseamos entre las tablas

Sanguesa es un pueblo grande, comercial, con todos los servicios y lleno de historia, Posee innumerables monumentos dignos de visitar, Habría sido un final de etapa perfecto.

Buscamos un lugar donde descansar y sentados en una terraza decidimos que el final de etapa sea en Izco porque llevamos mucho retraso acumulado. Recuperados buscamos la carretera que habría de llevarnos hacia la variante de la Foz de Lumbier.

Para ello tenemos que ir por asfalto durante unos seis km hasta Liédena y alli tomar un desvio hacia Lumbier a través de pistas sin ni una sóla rama donde cobijarse. La temperatura sigue subiendo y nuestro mayor enemigo de este dia, el calor, empieza a cebarse con nosotros.

Llegamos a la Via verde del antiguo tren del Irati. Estamos en la Foz de Lumbier. Mucho hemos escuchado hablar de la belleza de este paraje y para ello vamos a sumarle cinco km de más a la etapa.

La Foz de lumbier es un cañón escavado por las aguas del río Irati , no es muy largo, sobre km y medio pero es realmente bonito. Otro tema es si merece la pena el precio a pagar por el desvio bajo la tortura abrasadora del sol y para tan poco tiempo de disfrute.

Primer túnel. No está iluminado. Se pedalea a oscuras.
206 metros de longitud

Segundo túnel. 167 metros más de oscuridad

A partir de aquí no hicimos ni una sola foto, así es que tenemos que narrar las peripecias sin apoyo gráfico.

Dejamos el río Irati y llegamos a la localidad de Lumbier donde paramos a llenar todos nuestros bidones de agua porque toda el agua es poca.

En Lumbier tomamos la carretera para ir hasta Nardués y un poco mas adelante comenzar la subida a Izco por la misma N-240 donde volveremos a enganchar con el trazado original del Camino.

En plena subida encontramos el camino original que viene de Rocaforte y que se une a la ctra durante unos metros, pero no estamos para ataques de purismo peregrino y continuamos por donde vamos.

Conseguimos llegar a Izco y fuimos directamente al albergue. Para nuestra sorpresa está lleno, preguntamos por algún hotel o pensión y nos dicen que no hay, que tenemos que continuar hasta Monreal.

Rellenamos nuevamente todos nuestros botes de agua en el albergue y a seguir pedaleando.Nos quedan otros 11 km por delante, pero esta vez bajando. Decidimos hacerlos por carretera para evitar sorpresas desagradables como la de Undués. Tiene buen firme y como el calor ha empezado a bajar pedaleamos bastante más cómodos. Plato grande y a muy buen ritmo llegamos a Monreal en escasa media hora.

Lo que más nos llama la atención al entrar en el pueblo es que vemos a varios chicos vestidos como si fueran a ir a San Fermín, lo que nos avisa de que el pueblo está en fiestas y de que está a punto de celebrarse algo que tiene que ver con toros o vaquillas. Menuda suerte!!

Llegamos al albergue, no hay hospitalero pero si hay sitio, así es que ocupamos cuatro camas, las nuestras y las de Cris y Luis. Mientras que esperamos su llegada nos duchamos y hacemos todas las tareas post etapa cotidianas.

Cuando terminamos de tender la colada, llegan nuestros amigos y los ayudamos a acomodarse, candamos todas las bicis, pagamos el albergue y directamente nos vamos a buscar un chiringuito donde tomar una cerveza.

En el primero que entramos nos quedamos, allí cenamos y compartimos una velada realmente agradable en la que nos reimos muchísimo.

Sobre las diez nos vamos a la cama. El karaoke de las fiestas se hace a escasos metros del albergue y empezó sobre las dos de la madrugada hasta las cuatro y media más o menos.

Se apaga la luz, empieza la verbena.

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 1 Jaca – Ruesta

Jaca - Ruesta (57 km)

Nuestro sueño durante un año ha pasado a ser realidad, hemos despertado en la anhelada Jacetanía, en la tierra de nombre evocador, de pueblos medievales y santos con nombre antiguo.

Hay mucho de nosotros puesto en este viaje y como queremos que sea especial empezaremos a pedalear el día de nuestro 26 aniversario de bodas. No podemos ofrecernos un regalo mejor.

Atrás quedan las horas de entrenamiento, los madrugones para no pasar calor, los vientos del oeste que tanto mermaban las fuerzas, las dudas, los miedos , la inseguridad que siempre provoca salir fuera de un entorno conocido con nuestro mundo metido dentro de unas alforjas. Todo ya es pasado, todo ha merecido la pena.

Se cierran los sueños, se abre EL CAMINO.

Recogimos todas nuestras cosas y bajamos a desayunar con José que a las ocho de la mañana ya nos esperaba en el comedor con un abundante desayuno .Mantuvimos una amena conversación tras la que salimos del albergue sobre las nueve de la mañana.

Con José en el momento de la despedida

Todo listo

El primer poste indicador en las afueras de Jaca

Al final nos salieron 897 km

Buen  inicio etapa. Empezamos cuesta abajo y llaneando por caminos polvorientos pero sin obstaculos, muchos de ellos son cañadas, pero a medida que los km fueron pasando las cosas se empezaron a complicar poco poco.

Aquí usan los letreros de las carreteras en los caminos

Nos adelanta la tropa en una microparada.

Cuando alcanzamos de nuevo a los soldados, les preguntamos ¿ Qué habéis hecho para que os lleven así hasta Santiago?

Miradas de reojo, alguna sonrisa contenida pero silencio absoluto, todos al trote, excepto el mando que no recuerdo que nos dijo y nos deseó buen camino. Cuando los alcanzamos todos a la orden se desplazaron hacia la derecha y nos dejaron pasar.

El itinerario transcurre durante muchos km al lado de la ctra N-240 por lo que vimos a algunos peregrinos tomar esta alternativa, muy acertadamente como pudimos comprobar después de pedalear entre sendas llenas de zarzas. Hay que cruzar en varias ocasiones la mencionada carretera de un lado a otro(sin mucho tráfico) y sólo para pasar por un paraje sin apenas importancia (o que no supimos valorar) que te devuelve al asfalto unos pocos metros más adelante.

La primera complicación del día nos llegó en la subida al mirador de la Canal de Berdún, son caminos con muchísima piedra suelta, inciclable a tramos , tanto para subir como para bajar. Algunos  cortos pero duros desniveles

Mirador de la canal de Berdun

Vistas desde el mirador

La bajada hasta Santa Cilia es divertida para algunos y un poco más compleja para los menos habilidosos porque tiene tramos técnicos. De todas formas, se hace bien tirando de freno.

Como Santa Cilia de Jaca tiene fama de hacer buen pan, buscamos una panaderia donde nos vendieran tan noble y necesario alimento, pero no debimos de elegir la adecuada porque el pan era de lo más normalito.

Para ir de Santa Cilia hasta Puente la Reina de Jaca hay que compartir tramos de carretera con senderitos y lo que los aragoneses llaman cabañeras, que no son otra cosa que las cañadas o cordeles de ganado como los del principio de la mañana.

También bajamos a una senda al lado del río que nos ofrece sombra y un poco de fresco. Que nadie piense en una cómoda ribera porque no hay mucho espacio. Son lo que ahora llaman los entendidos en Mtb Singletrack. Para nosotros que somos un tanto rurales no deja de ser un caminillo de cabras o una vereda. Hay muchos tramos de este estilo.

Dejamos Puente la Reina a la derecha y no entramos al pueblo. Un poco más adelante nos encontramos con el cruce de Arrés, pero como no vamos a pernoctar en su albergue nos ahorramos la sufrida subida continuando por la cañada durante varios kilómetros. Ahora todo es llano pero empieza a hacer un calor sofocante y el paisaje es muy seco.

Paramos a descansar en la primera sombra que encontramos tras varios km. Es un area de descanso bastante descuidada al lado de un complejo agroturistico de los que están de moda y parece ser que muy conocido en la zona.

Una vez hidratados y alimentados continuamos la marcha por la misma cabañera hasta que llegamos al sube y baja incómodo o sin importancia que destacan algunas guias ¿Incómodo? ¿Sin importancia? Cada dia estamos más convencidos de que tanto las guias como los organismos de turismo suavizan las imágenes de los perfiles y minimizan las dificultades del terreno para que acuda más gente, cometiendo una imprudencia importante porque hay muchos parajes dificultosos que no son accesibles para todo el mundo ni todas las edades.

Bajada arenosa, complicada.

 

 

Tras esta bajada atan difícil y empujando las bicicletas, entramos en una zona un poco extraña que parecía una cantera abandonada pero que son unas formaciones geológicas típicas de la zona llamadas badlands.

No les hacemos ninguna foto porque el paisaje es feo. Fue un error.

Entre tanto secarral se agradece un poco de verde.

La alegria dura poco

Artieda, en lo alto.

Entre subes y bajas y combinando asfalto, tierra, calor y sudor llegamos al desvío de la carretera a Artieda. La subida es prescindible si no se va a dormir en el pueblo o si no queremos hacer turismo pero como vamos escasos del liquido elemento tenemos que subir si o si.

Llegamos al albergue con un estrés hídrico en el cuerpo bastante considerable. Acuarius, agua,acuarius y agua de nuevo compensaron el esfuerzo de la subida y agradecimos el poco aire que corría allí en lo alto.

Estuvimos sentados mirando el paisaje sobre 45 minutos y a la vez conversando con la dueña del albergue y su hijo. Nos contó que en la antiguedad Artieda estaba en el llano, emplazado al lado del río y del camino pero las continuas invasiones por parte de otros reinos tanto ibéricos como galos hicieron que el pueblo a modo defensivo se reconstruyese en el cerro más alto con el fin de dominar el horizonte y prevenir los ataques. Lo cierto es que tiene bonitas vistas.

Artieda es un pueblo que merece verse con calma, disfrutar pausadamente de su silencio y su paz, es pequeño, acogedor y con una estructura medieval en sus calles y construcciones que no deja lugar a dudas sobre su pasado, pero hace calor y queremos llegar a Ruesta lo antes posible. Ya son las cuatro de la tarde. No podemos hacer turismo ni recrearnos en horas de siesta, dos fotos y para adelante. Quedan aún sobre 12 km.

La dueña del albergue nos indica como podemos bajar del pueblo más facilmente ahorrando sobre kilómetro y medio (que ya nos compensaría el de la subida) y en un plis plas nos encontramos en la ctra donde se une el camino y que tendremos que seguir durante varios km, por ella salimos de la comarca de la Jacetania.

Adios, Jacetania, adios

Al fondo el embalse de Yesa, ya pasó lo peor

Alfredo y Eva nos dieron una calurosa y cariñosa bienvenida al albergue, yo creo que la clave del éxito fueron los carros, ya que se quedaron muy sorprendidos del artilugio que arrastraban nuestras bicis, antes de nada tuvimos que dar todos los detalles de tan maravilloso invento.

El albergue está correcto, buenas instalaciones y lo que siempre más valoramos junto al trato, estaba limpio. Está gestionado por el sindicato CGT que se ha encargado de su reconstrucción y mantenimiento dentro de un proyecto de recuperación de pueblos abandonados y no inundados por el pantano de Yesa.

Pasamos la tarde compartiendo experiencias con los peregrinos en la terracita del bar y por extraño que parezca éramos todos españoles.

El “GRAN PERO” que le ponemos al albergue es la comida, en el menú de la cena nos sirvieron de primero macarrones pasados con tomate y de segundo cuatro albóndigas fritas y secas con patatas, de postre el helado más barato del supermercado, lo único que la salvó fue el ambiente. En el desayuno más de lo mismo, un café malisimo con una magdalena. Se aprovechan de que no hay más opciones.

El día ha sido duro y el calor ha acentuado esa dureza por lo que nos vamos a dormir temprano, la etapa siguiente es considerada por todos como la mas dificil, así es que hay que descansar bien y recuperar.

Se apaga la luz.

Ruesta es un pueblo que podríamos denominar “fantasma”, los únicos habitantes fijos durante todo el año son el hospitalero y sus tres preciosos pastores alemanes.

Nos recomendaron no dar un paseo por sus calles ya que hay numerosas zonas valladas o cortadas por el peligro inminente de derrumbe, ni siquiera nos podemos acercar a las torres puesto que parece ser que la maleza lo impide.

La foto de la torre es la única que pudimos hacer y fue antes de llegar.