Etapa 6 – Santo Domingo de la Calzada – Burgos

Santo Domingo de la Calzada – Burgos 80 km

Una vez terminada la etapa de ayer nos encontramos sincronizados con el Camino y con nosotros mismos, hemos hallado el equilibrio que nos hará llegar a Santiago. Para ello decidimos rediseñar el planteamiento inicial de etapas que traíamos de casa. El primer objetivo es llegar a Burgos.

Y con las primeras luces salimos por el puente sobre el Río Oja. Está reconstruido sobre el que allá por el siglo XI construyó Santo Domingo para facilitar el paso de los peregrinos.  También ha sido escenario de asombrosos prodigios.

Cuentan que un peregrino que dormía a la entrada del puente murió atropellado por un carro  lleno de piedras al que se le habían espantado las bestias que lo arrastraban. Por intercesión de Santo Domingo, volvió a la vida.  En el mes de mayo se celebra la procesión de la rueda en conmemoracíón de la milagrosa resurrección

A este milagro yo le vemos un problema de  derechos de autor y es que “la intercesión” de la que hablan de Domingo sólo fue rezar como un loco para que el malogrado dormilón volviera a la vida (mucho y muy intensamente tuvo que orar) pero ¿A qué Santo le rezaba o fue a su jefe directamente? Habida cuenta de la existencia de una segunda entidad en discordia a la que se le pedía un milagro creo que las dudas están justificadas, el milagro es la resurrección no la intercesión de “Domingo” Por otro lado ¿Qué hacía durmiendo el señor a la entrada del puente con la maravillosa ribera que tiene el río Oja?

Nada más pisar tierra nos encontramos con gran número de peregrinos. El camino tiene buen firme, es una pista agrícola que discurre al lado de la autovía A-12 y la N-120  durante varios kilómetros por la que vemos a bastantes ciclistas con alforjas.

Con toda tranquilidad llegamos a Grañón, último pueblo riojano. por donde pasamos sin parar.

Iglesia de San Juan Bautista (siglo XVI)

La entrada a tierras burgalesas se hace por el mismo tipo de pistas agrícolas, se rueda bien por las veredas que dejan los caminantes. No tiene pendientes relevantes. La entrada a tierras burgalesas se hace por el mismo tipo de pistas agrícolas, se rueda bien por las veredas que dejan los caminantes. No tiene pendientes relevantes.

Llegamos a Redecillas del Camino. Paco  conversa en la oficina de turismo con estos chicos que hacen el camino en silla de ruedas.  Nos despedimos y reiniciamos la marcha a Castildelgado

Entrada a Castildelgado

Entrada a Castildelgado

Seguimos hasta Viloria de Rioja ( pueblo natal de Santo Domingo de la Calzada) por una pista paralela a la carretera. Vamos tranquilos, el batallón de peregrinos ha quedado atrás.

Dicen que en su iglesia se guarda la pila bautismal del Santo, pero no nos merece la pena parar sólo para eso, asi es que lo único que hacemos es parar a beber, una foto y nada más.

Como vamos bien y no queremos que el calor nos sofoque más de la cuenta en las horas centrales del día, nos dedicamos a pedalear pasando por los pueblos sin detenernos a menos que tengamos que coger agua.

De Viloria hasta Villamayor del Río primero avanzamos por una carretera local para después tomar una pista paralela a la nacional. Pasamos Villamayor y por la misma pista llegaremos a Belorado.De este tramo no tenemos fotos.

En Belorado volvemos a coincidir con una pareja que tambien va en bici con la que llevamos encontrándonos desde antes de Nájera.

Entramos en la iglesia de Santa María para intentar sellar pero en lugar de un sello nos llevamos la grata sorpresa de descubrir una iglesia llena de pequeños tesoros.

Subimos hacia una carretera, la cruzamos y bajamos hasta el río Tirón donde hay una pasarela de madera.

Cómodamente llegamos a Tosantos y después a Villambistia.

Paramos en un área de recreo más que de descanso porque tenía barbacoas. Comentamos con varios peregrinos los problemas de plazas en los albergues. Hemos visto tantos caminantes durante la jornada que no nos fiamos de que el albergue de Burgos a pesar de tener 150 plazas esté completo a las horas que lleguemos.

Decidimos buscar alojamiento desde allí mismo y para ello Tomás Bicigrino que nos ha encontrado una habitación en el Hostal Francisco Salinas . Aprovechamos para descansar entre llamada y llamada .

Nos hace ilusión saber que estamos en la comarca de  Montes de Oca ; tierras de magia, alquimia y misterio, de las que se han escrito tantas novelas y se han narrado tantas leyendas.

Subiendo llegamos a Espinosa el Camino y a Villafranca Montes de Oca. En Villafranca paramos a comprar agua y acuarius. Hacemos fotos, pero han desaparecido.

La sorpresa es que la subida empieza en el mismo pueblo,  junto a una pared entramos en una vereda estrecha y no ciclable. Empujamos los dos.  Pasado el inicio podemos pedalear pero a veces el terreno se complica, el tramo más duro está en el primer kilómetro y medio, hasta la fuente de Mojapan

No había más opción que empujar las bicicletas. Lo pasamos un poco mal pero al menos había sombra.

Por delante
Por detrás
Llegaos a un irador de preciosas vistas

Por delante Por detrás Llegaos a un irador de preciosas vistas

Recuperamos el aliento y continuamos hasta la fuente de Mojapan cuya agua no es potable. Algun gracioso ha tachado el no potable y ha escrito que si lo es. Seguro que algún incauto termina con diarrea.

Allí hay varios peregrinos descansando. Nos llama la atención una de ellos, parece que viene de jugar un partido de tenis. Con su chandal. su gorra, sus zapatillas y además llevaba puestas varias pulseras, anillos, cadenas, todo de oro. En los tiempos antiguos le hubieran hubiera sido una víctima más que golosa puesto que estas sierras eran la guarida de multiples ladrones que asaltaban a los peregrinos. En lugar de mochila llevaba una maleta pequeña de las que se le puede poner un acople para llevarla sobre los hombros. Si no lo vemos, no lo creemos.

Seguimos subiendo pero el desnivel ha suavizado. Vamos entre sombra por un camino precioso en el que a pesar del esfuerzo y el sudor disfrutamos bastante.

Nos ha encantado la subida, ha sido preciosa, sobre todo un tramo de llaneo en el que el bosque se convierte en protector y deja de exigirte el máximo esfuerzo, puedes recuperar y todo se modera.

Con la emoción de la bajada no hacemos más fotos. La dividimos  en dos tramos, el primero que se hace a través de un cortafuego (hay un senderito con sombra al lado de los árboles creado por los peregrinos, pero preferimos ir a las bravas ya que se pedalea bien y más deprisa ) y el segundo que discurre a través de un camino. Ninguno de los dos es cómodo para nosotros, las horquillas de las bicis no están para muchas fiestas pero para quien tenga una buena amortiguación es una pasada. Las cervicales sufren bastante. Llegamos a San Juan de Ortega (ya hemos visitado a los tres amiguetes, San Veremundo, Santo Domingo y San Juan).

Paramos a sellar en el monasterio y coger agua en una fuente. Nuestros Evos causan expectación entre el gran número de peregrinos que se arremolinan allí y gustosamente les explicamos las grandes cualidades de tan singular y efectivo invento mientras esperamos en la fuente.

Paramos a sellar en el monasterio y coger agua en una fuente. Nuestros Evos causan expectación entre el gran número de peregrinos que se arremolinan allí y gustosamente les explicamos las grandes cualidades de tan singular y efectivo invento mientras esperamos en la fuente.

Una vez cubiertas las necesidades líquidas ponemos rumbo a Agés. Seguimos bajando

Decidimos hacer parada de avituallamiento en Agés.

Nos gustó Agés, habría sido un sitio perfecto para pernoctar. Hicimos un montón de fotos que también se han quedado en el camino porque no  aparecen.

Son ya las tres de la tarde cuando nos marchamos a Atapuerca. No hay nada divertido ni bonito. Una carretera que te lleva al pueblo de los huesos.

Siempre habíamos leído o escuchado “la subida de Atapuerca tiene lo suyo” o algo parecido pero cuando hay que afrontar su tramo final te acuerdas de los caprichosos trazadores de la ruta por la malas decisiones que tomaron para marcar el camino por aquella parte.

No es que sea inciclable para nosotros y para muchos, es que incluso para los peregrinos es peligroso por el riesgo de torceduras o esguinces. Ya podían haber pintado por otro lado.

Cuando empezamos a subir nos alcanzan dos chicos con los que estuvimos charlando en Agés.

Al principio hay una vereda por la que puedes ir avanzando poco a poco en medio de aquel pedregal, más adelante la cosa se complica.

Una vez todos arriba llega el momento de las fotos. Paco les hace algunas a los compis de subida  y les pide que nos hagan una a los dos juntos pero salen pitando y nos dejan con la cámara en la mano . Pues Buen Camino lleven.

Cuando llegamos a la cruz esperábamos ver algo allí arriba digno de admiración, algo bonito que diera merecimientos al pedregal, pero lo que encontramos es más de lo mismo, un secarral deprimente.

Iniciamos la bajada. No tenemos muchos recuerdos de ella y ninguna foto que los refresquen.Llegamos a Villalbal y a partir de ahí todo es asfalto. Llegando a Burgos alcanzamos a una pareja de ciclistas que iban despacito. Aminoramos la marcha para conversar con ellos. Nos preguntan si van bien para Burgos, le contestamos afirmativamente y les decimos que si lo desean podemos ir todos juntos porque el GPS nos guiará sin problemas. Entramos en la zona del polÍgono industrial, demasiado larga, demasiado tediosa. Nos subimos al acerado de la parte izquierda, donde están pintadas las flechas y conseguimos pasarlo sin problemas con el tráfico. Lo cierto es que aburre muchísimo pedalear por esa zona y Burgos se hace de rogar. Cuando por fin vemos el cartel de entrada, no no lo podemos creer!!!

Continuamos pedaleando por la acera hasta que conseguimos llegar al albergue. Allí nos dicen que está completo. Nos alegramos de haber reservado en el hostal, le decimos a los brasileños que si lo desean podemos llamar para ver si tienen habitaciones libres, pero prefieren pedalear 12 km más hasta el próximo pueblo. Nos despedimos y nos vamos a buscar nuestro alojamiento.

Nos han dicho que está a unos 15 minutos andando desde la catedral. Con la ayuda del hospitalero (muy amable y servicial ) conseguimos encontrarlo sin problemas. Además vamos cuesta abajo y a estas alturas de la jornada ya se agradece.

La chica que nos recibe en el Hostal nos dice que no tiene constancia de nuestra reserva pero cree en nuestra palabra y nos da las llaves. Las bicis quedan guardadas en la cafetería, los Evos como viene siendo habitual duermen con nosotros.

La habitación es sencilla y está limpia. Además el edificio tiene pocos años. La única pega es que está a las afueras de la ciudad.

Nos duchamos, descansamos un poco las piernas y nos marchamos. Medimos 20 minutos andando deprisita. Damos una vuelta por el centro. La catedral ya está cerrada así es que nos quedamos sin verla.

La grandiosidad de la catedral y todo lo que le rodea es abrumador para la vista, los ojos no son capaces de abarcar tanta magnificencia. Impresiona tener tantos siglos de historia frente a nosotros.

No nos gustan este tipo de restauraciones que dejan a los monumentos como recién construidos, es como si de alguna manera los desvistieran o les quitaran una capa de piel donde está escrito parte de su pasado.

Buscamos donde tomarnos una cervecita. Nos sentamos en un velador y disfrutamos recordando los detalles de la etapa, dura pero muy divertida. Cenamos en la Taberna Maneli justo al lado del albergue http://www.manelitabernaurbana.es/ Comimos una morcilla de Burgos que todavía recordamos en el paladar. Un trato familiar y muy amable por parte del camarero. Os recomendamos el sitio aunque sólo sea para tomar una tapa. Presentando la credencial nos hacen euro y medio de descuento en el menú. Paseando nos volvemos al hotel. Burgos parece recogerse en si misma, hay poca gente en la calle. Se apaga la luz. El esfuerzo a merecido la pena