ETAPA 8 FRÓMISTA – MANSILLA DE LAS MULAS

Ha llegado el día del gran reto, superar nuestro record de kilómetros. Varias veces habíamos comentado antes de salir de Badajoz que lo que más temido eran estos llanos, tantos y tantos km seguidos sin poder relajar las piernas. No nos dan miedo los puertos de montaña ni los desniveles importantes porque todos tienen la recompensa de una bajada más o menos generosa, pero es aquí donde dicen que la mente juega malas pasadas ante las rectas kilométricas de la llanura castellana.

Es la etapa más larga de todos nuestros caminos y sin embargo también es en la que menos fotos hemos hecho. El recuerdo más intenso es pedalear, pedalear y pedalear y llanos y rectas que parecen no tener fin. Como narración es la más aburrida a la que nos tenemos que enfrentar.

Nos levantamos pronto, no queda otra con el ruiderío de las bolsas de los caminantes. A las siete de la mañana el hospitalero enciende las luces y todo el que quedaba acostado tiene que levantarse. Hemos descansado bien porque no ha habido roncadores en la habitación.

Cuando entramos al restaurante empezaban a desayunar los compañeros de la cena,  nos unimos a ellos. El desayuno muy bueno, tostadas con varias cosas a elegir, bollería, zumo, etc.

Poco antes de las ocho de la mañana estamos listos para salir.

Ponemos rumbo a Carrión de los Condes. El camino discurre paralelo a la carretera P-908. En el inicio vemos a muchos peregrinos así es que pensamos que lo mejor para ellos y para nosotros es ir por la carretera. Superadas las primeras tropas de caminantes decidimos dejar el asfalto pero están arreglando el camino y la tierra no está totalmente compactada.Las ruedas se hunden y no es cómodo pedalear por allí, asi es que volvemos al arcen.  Ya no lo abandonaremos, las máquinas y los operarios están trabajando, Nos alcanzan los ciclistas catalanes, pedaleamos con ellos hasta Carrión.

 

De un tirón hemos llegado a Carrión, sólo son las nueve. Vamos estupendamente de hora. En el pueblo es día de mercadillo, así es que aprovechamos para comprar fruta en un puesto. El  hijo del dueño del chiringuito se interesa por los Evos, está pensando en comprar un carrito para su bici con el que  poder repartir los pedidos. 

Con la parada nos hemos separado de los catalanes.

Hacia Calzadilla de la Cueza por la Cañada Real leonesa.

Nos  encanta la cañada. Si la seguimos en el sentido correcto podemos llegar a Extremadura
 
Para nuestra sorpresa la pista hasta Terradillos está en muy buen estado, no es para nada pestosa, la han arreglado y lo cierto es que se pedalea estupendamente. Nos encontramos con gran número de peregrinos, tenemos que ir esquivándolos continuamente . No sabemos de donde han podido salir tantos.
 
En medio de ninguna parte han montado un chiringuito de lo más cutre con cuatro sillas. Paramos a comprar un acuarius No hay acuarius, sólo Kas naranja o Kas limón. Como es lógico clavada al monedero, pero y no le damos más importancia porque ésto es otra de las caras del camino de Santiago.
 
La etapa es de lo más cansina y más fea. Nada de sombra. Lo bueno es que vamos sumando km sin esfuerzos extras.

A las doce menos veinte estamos en Terradillos. Mi cuenta kilometros dice que llevamos 48, empezamos a pensar que quizás pueda alcanzar nuestro objetivo. Llevamos casi la mitad y queda mucho día por delante.

Seguimos pasando pueblos  sin parar.Moratinos y después a San Nicolás del Real Camino, nos despiden de Palencia. Entramos en la provincia de León.
 
A partir de San Nicolás el camino discurre paralelo a la carretera y por allí continuamos. Hay bastantes peregrinos, pensamos que son los que finalizan etapa en Sahagun. Necesitamos avanzar un poco más deprisa y nos salimos a la A 231 lo que nos permite adelantar a un montón de caminantes. Pedaleamos cinco km de asfalto y volvemos al camino de tierra justo cuando éste cruza la ctra, queremos pasar por el puente donde nos hicimos la foto en la kedada bicigrina del 2011. El puente sobre el río Valderabuey que da acceso a la ermita de la Virgen del Puente.
 
Giramos a la derecha y nos vamos detrás de dos italianos que persiguen a una chica que se había equivocado de dirección . Paco se da cuenta,  silba para que demos todos la vuelta. Así es que ella al final termina detrás de nosotros. Recuperadas las flechas amarillas llegamos al puente y ella misma nos hace una foto.

Nos despedimos y nos dice “me voy a mi mundo” se pone unos auriculares y se marcha. Serán los mundos de Yupi

 
Llegamos a Sahagún y nos vamos directos al Viatoris para saludar a Tano y para que nos ponga el sello del albergue. No está pero un empleado nos sella la credencial. Una lástima no poder quedarnos allí, el año pasado nos trató de maravilla y guardamos un recuerdo muy especial de aquel fin de semana bicigrino que compartimos.
 
Paramos en el mismo bar de copas de la kedada y nos tomamos unas cervecitas con sendas tapitas de tortilla. Descansamos un rato en los veladores viendo el trasiego de peregrinos y ciclistas con alforjas. Los Evos aparcados en la acera son foco de atención. Se nos acerca un USA interesadísimo en el carrito. Nos pide la forma de contacto con Vicente y se lleva anotada la página web.
En el Viatoris
Arco de San Benito en Sahagún
Saliendo de Sahagún

A la una y media ya estamos rumbo a Bercianos. Pedaleamos paralelos a la carretera  A231 por un caminito muy agradable que ya no dejaremos hasta el final de etapa. . Buen firme, absolutamente llano y  protegidos por la sombra de los árboles.

Ermita Nuestra señora de Perales

Sumamos kilómetros fácilmente aunque tenemos  la sensación de que El Burgo Ranero no va a aparecer nunca pero aparece.

Cuando sacamos la ropa de las alforja notamos muy mal olor como consecuencia del lavado del día anterior. No debieron de ponerle detergente y mucho menos suavizante. Nos cobró tres euros por un simple enjuagado. Como hay que volver a lavarlo todo pagamos otra lavadora.
 
Pasamos la tarde en el jardín del albergue
 
A las ocho cuando entramos en la habitación para preparar la ropa nos encontramos con que las luces están apagadas. Nos extraña pero en lugar de encenderlas bajamos a preguntar el horario de las luces. Una chica sube y las enciende.Nos ponemos a arreglar las cosas y se acerca  una extranjera  gesticulando muy molesta por la luz, le contestamos con el lenguaje universal de las señas. La señora nos enfada porque me exige lo que la mayoría de los peregrinos no hacen a las cuatro de la mañana cuando se ponen en marcha, además según las normas del albergue estamos en todo nuestro derecho. Intentamos molestar lo menos posible pero a los cinco minutos viene otra con las mismas exigencias. Somos gente de paz y ellas tienen una edad considerable , así es que no les hacemos más caso y cuando acabamos, les apagamos la luz.
 
Cenamos estupendamente en la terracita. Nos fuimos pronto a dormir. Los ronquidos cerveceros de Paco hicieron que alguien se acercara a nuestra litera, si le llega a tocar se lleva un zapatillazo con todas las de la ley. Cuando nos ha tocado aguantar a nosotros hemos pasado la noche en vela y calladitos, así es que si hoy han cambiado las tornas, que se aguanten.
 
Se apaga la luz. Paco es el protagonista de la noche