Villalva – Sobrado dos Monxes 63 km

Villalva - Sobrado dos Monxes 63 km

Una ruta preciosa. Típico paisaje gallego de corredoiras, carreteras locales y bosques de cuento. No hemos hecho muchas fotos porque nos llovía a ratos con bastante intensidad y guardamos móviles y cámara en las alforjas.

Llegamos empapados y cansadísimos a Sobrado por lo que decidimos quedarnos en el Hotel San Marcus y no en el Monasterio. Mala decisión puesto que el hotel está en horas bajas, desde luego ha vivido tiempos mejores No deben de haberlo reformado desde que lo construyeron en los años 70. Lo peor de todo, la moqueta que tenía hasta en el cuarto de baño y una tv que no funcionaba No os lo recomendamos porque la habitación no merece los 50 euros que nos cobraron. Es la viva imagen de la decadencia.

Aquí también se aloja el grupo de extranjeros con viaje organizado que encontramos ayer. Ellos van por carretera y aun así nosotros llegamos antes a los sitios.

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Lourenza – Villalva

Lourenza – Villalva 57 km

Como había llovido mucho decidimos hacer la subida a Mondoñedo por carretera. No sabemos en que momento nos equivocamos pero terminamos haciendo la subida por la ctra  N 634, Diez km muy estresantes y peligrosos. Muchos camiones a alta velocidad que nos adelantaban sin ningún tipo de precaución.

Una vez en Gontan volvimos a la tranquilidad del trazado del camino y a la paz del campo.

Como teníamos que lavar toda la ropa que no pudimos ni lavar ni secar ayer , buscamos un hostal en Vilalva y nos quedamos en el Tierra Chá. http://www.hostalrestauranteterracha.com

Es un lugar muy recomendable. Muy limpio, comida excelente y precio justo en relación con la calidad ofertada.

Como curiosidad os contamos que la chica que nos recibió se afanaba en decirnos que Villalba es un pueblo tranquilo donde no pasa nada, que podíamos estar muy tranquilos con la seguridad de nuestras bicicletas pero ante nuestra negativa a dejarlas en el lugar que nos decían porque no lo considerábamos lo suficientemente seguro y amenazar con marcharnos si no quedaban correctamente guardadas, las llevamos a uno de sus almacenes y mientras las colocábamos nos contaba que la semana anterior les habián robado una furgoneta del Hotel. Menos mal que es pueblo sin delincuencia!!

Mientras comíamos entró un grupo de ciclistas extranjeros que hacen el camino como viaje organizado y con furgonetas de apoyo. Hacerlo así debe de ser una maravilla.

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Navia – Lourenza 57 km

Navia – Lourenza 57 km

Una etapa que la lluvia ha partido en dos. La primera parte ha sido preciosa.

El paso por el paseo de los acantilados de Tapia de Casariego es uno de esos lugares que no te puedes perder.

Nada más cruzar el puente que separa Asturias de Galicia, en Ribadeo, el cielo se cerró y no dejo de llover . hemos llegado empapados. Mañana no sabemos donde acabaremos, dependemos de las nubes.

Debido a las lluvias hemos decidido hacer todo el trayecto por carretera.

Abandonamos Asturias
Ribadeo a la vista

El Hostal nos parece de lo más cutre. Está limpio pero las sábanas son muy finas de tanto lavado. Es como un viaje en el tiempo. No se ha actualizado en décadas, Es el Hostal La Unión . Caro para lo que ofrece y el trato es correcto pero sin nada de empatía. Ni siquiera nos mereció una foto, así es que la tomamos prestada de la editorial Buen Camino

Cenamos en el restaurante O Pipote http://www.mesonopipote.com/ después de tomarnos unas cañas en la barra del Bar. Totalmente recomendable. Degustamos el mejor menú del día de todas nuestras visitas a Galicia. Una cocina excelente. Un trato inmejorable.

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Cudillero – Navia 78 Km

Cudillero – Navia 78 Km

Salimos de Cudillero teniendo que salvar un desnivel de 100 metros en escasos dos km para retomar la N-632 y continuar más tarde por N-632A

Otro día de subes y bajadas constantes. Terreno rompepiernas pero que no entraña más dificultad que el de gestionar las fuerzas.

Pasado Soto de Luiña tenemos dos opciones, seguir por camino de tierra que se convierte en inciclable o dirigirnos hacia Ballotas y elegimos la segunda opción que es la que nos marca el gps, ya que llevamos cargado un track que evita todas estas zonas conflictivas para los ciclistas por lo que pedaleamos bastante cómodos los km restantes hasta Luarca, la villa blanca de la costa verde,

El paisaje de Luarca visto desde la Atalaya o la Ermita de la Virgen de la Blanca es impresionante, con el cementerio con las mejores vistas del mundo añadido.

Ermita de la Virgen de la Blanca

En Luarca, la capital del concejo de Valdés un camarero nos contó que en esa zona los pueblos estaban al lado del mar y generalmente en la desembocadura de los ríos que demarcan los límites, al ser zona montañosa pues siempre tienes que bajar para entrar y subir para salir de ellos. Las cuestas son considerables, pero merecen la pena sufrirlas.

La zona del puerto está muy animosa debido a las fiestas y a los actos que se celebran. De no ser tan temprano nos hubieramos quedado allí. Aun nos quedan 23 km por delante.

Sin nada más que reseñar, llegamos a Navia

Puerto de Luarca

Un paseo por la Ría de Navia

Astilleros
Puerto de Navia

Para cenar nos apetecia una simple hamburguesa. No recordamos el lugar, pero lo cierto es que estaba exquisita. Los chupitos ponen la nota colorida al día.

Nos alojamos en la pensión Casa Marino, https://www.facebook.com/CasaMarinoPension/ un lugar tranquilo, en plena ría de Navia. Un poco alejado del centro pero el paseo por su ría al atardecer no tiene precio.

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Gijón – Cudillero

Xixón - cudillero

En Gijón nos alojamos en el Hotel Avenida http://hotelavenida.com-gijon.com/ . Una opción interesante si no quieres gastar mucho dinero en pernoctar ni quedarte en un albergue. Para nosotros la ubicación es perfecta porque está cerca de la estación de autobuses, del centro y de la zona del paseo marítimo. Está dentro del itinerario del camino del Norte por lo que no tendremos que volvernos locos buscando las flechas.

Un paseo por Xixón

La etapa no tiene ningún tipo de complicación que reseñar. La mayor parte la haremos por asfalto evitando las encerronas y las subidas inutiles al monte.

La salida de Gijón por el monte Areo que separa los concejos de Gijón y Carreño tiene algunas rampas duras con un porcentaje considerable pero una vez superado llegamos sin dificultad hasta Avilés por la carretera. El paisaje es monótono, se nota que es una zona industrial.

En Avilés nos encontramos con la furgoneta/tienda de la Vuelta ciclista a España.

Puerto de Xixón
Subida al Monte Areo
Plaza de España Avilés

Hemos visto a los ciclistas a su paso por Muros de Nalón donde paramos a esperarlos sobre una media hora a pesar de que la Guardia Civil nos dijo que podíamos continuar hasta que se estuvieran cerca. Traían un recorrido parecido al nuestro.

Nos quedamos en Cudillero, un pueblo precioso que  no nos queríamos perder. Lo que no esperábamos es que fuese un lugar totalmente dedicado al turismo, cosa que no nos agrada mucho pero aunque hay ambiente no parece que haya saturación de visitantes.

A pesar del parón para ver pasar la vuelta ciclista a España, llegamos pronto. Nos alojamos en la pensión El Camarote http://www.pensionelcamarote.com/

Una excelente opción, tanto por su trato amable, la limpieza de sus instalaciones y la ubicación que está a 200 metros escasos del puerto y la zona de restaurantes..

Pensión "El Camarote"

 

Hemos decidido celebrar aquí nuestro aniversario de bodas y el restaurante elegido es el recomensado por la dueña de la pensión, el Restaurante El Faro. Muy buena calidad en todo lo que pedimos, lo malo que podemos reseñar es que como llovía a cantaros fuimos los únicos clientes en más de media hora y tardaron 20 minutos en traernos un plato de queso como entrante. Os lo recomendamos pero no es apto para todos los bolsillos,Mirad antes los precios en la carta de la calle.

 

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Casares de las Hurdes – Huetre -Limite con Salamanca – Casares

Empezamos a pedalear con la intención de seguir la senda Majá Robledo hasta el pantano del mismo nombre, pero las recomendaciones de los lugareños nos hicieron desistir y hacer cambios sobre la marcha. Nos dijeron que es una ruta senderista con bastantes tramos inciclables, así es que no tentamos a la suerte. Habrá que hacerla a pie para comprobarlo.

Hicimos una ruta mixta entre caminos de tierra y carretera.

Salimos del apartamento rural y justo enfrente, sólo con cruzar la carretera tomamos a la Senda Majá Robledo .. para acceder a ella tenemos el primer regalo, una rampa asfaltada con más del 20% de desnivel y con las piernas frías!!Esos 200 metros se  hicieron eternos.

Pedaleamos entre cerezos por pistas en muy buen estado pero bastante exigentes y casi enseguida llegamos a Huetre .. Un paisaje espectacular, que  llena de sensaciones y emociona .

Tras unos metros de bajada al río nos espera un rampón para subir al pueblo donde el gps marca 25% de desnivel.

Allí dudamos con las indicaciones de la senda y preguntamos a unos vecinos, nos dicen que por ese lugar se puede ir sólo andando, que en bici tendremos problemas (en la guia de la Junta dice que se puede ir en bici, pero nos fiamos de los abuelillos) Tenemos que buscar una pista distinta pero hay que subir dirección Carabusino y Casares de las Hurdes y así hacemos, eligiendo el lado por donde lla subida es más exigente ¡ qué valientes!!
 
Una vez de nuevo en Casares de las Hurdes decidimos no abandonar la ctra y hacer el puerto que nos lleva hasta el límite de Salamanca y tiramos para arriba por la ctra CC-55.3. Lo cierto es que no es tan fiero el león como lo pintan, subimos sin problemas, sin agobios y con un pedaleo bastante agradable.
 

Una vez arriba, fotos y en busca de los nueve km de bajada … toda una gozada!!! Tiramos de freno porque no queremos que se acabe tan pronto. 

Al final nos salieron pocos km pero era lo más aconsejable dado los problemillas con la alergia  Tenemos que  volver ya que hemos recopilado información sobre caminos entre los vecinos de la zona que no aparecen en los mapas topográficos.

Nos alojamos en los apartamentos de La aldea la Cabachuela en Casares de las Hurdes . No tenemos palabras para describir el trato que hemos recibido una vez más por parte de Ascen (que llevó una tarde a Isabel a pescar con las manos junto a dos amigas suyas). Nos hace sentir como en casa y la gente del pueblo te trata como si fueses uno más!! Por eso siempre diremos que Las Hurdes, son mucho más que un paraiso natural.

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Ruta Heidi (Hervás)

Cuando nos documentábamos para hacer esta ruta nos encontramos con infinidad de comentarios contrapuestos en cuanto al grado de dificultad del recorrido. Para nosotros no ha sido difícil pero lo que si aconsejamos es tener una mínima forma física porque para un ciclista ocasional que no hace nunca deporte si puede endurecerse más de lo deseado, pero si se practica ciclismo con asiduidad sólo hay que subir cada uno a su ritmo y nada más.

Todo el itinerario está perfectamente señalizado por lo que no es necesario llevar gps.

Salimos de Hervás subiendo el Puerto de Honduras y a los dos km aproximadamente entramos en una pista forestal sin problemas de suelo. Hay zonas cementadas y es justo en ellas donde el desnivel de la subida es más importante llegando al 12%

Vamos a disfrutar de un precioso bosque de robles y castaños

Una vez que llegamos arriba, iniciamos la bajada, pero tiene trampa porque un poco más adelante tenemos unos dos km más de subida.

La bajada tiene bastantes regueros y baches por lo que no se puede bajar la guardia si queremos evitar una caida.

Etapa 13 Samos – San Xulian do Camiño

Samos – San Xulian 70 km

Tenemos el cuerpo con el horario peregrino conectado a nuestro despertador cerebral por lo que a las seis de la mañana ya estábamos viendo las noticias en la televisión.

Amanecemos bastante más descansados, fue muy buena idea acortar la etapa de ayer y dormir sólos en una habitación. Hoy hay mucho camino que pedalear y esto es Galicia.


Quien haya bicigrineado por esta zona del mapa sabe que no hay montañas ni puertos muy altos pero su orografía es un completo rompepiernas, agravándose al llevar el equipaje con nosotros.


Galicia se presenta ante los ojos del peregrino de una manera impactante, te regala bosques de cuento, senderos y caminos que te desconectan del mundo, pero a cambio has de entregarte a ella sin limitaciones. Sentirás como te abraza para balancear tus emociones y estrujar tus fuerzas al límite. Te quita mucho, te da mucho y lo más curioso es que eres feliz y dejas que el camino te rinda y te levante, te odie y te quiera. Permites sumisamente que todo pase por ti para descubrir su secreto.

Hemos decidido avanzar hasta Sarría por carretera por lo que no necesitamos la misma luz que si lo hiciéramos por camino, así es que a las siete estamos en la cafeteria para desayunar.


Cuando vamos a pagar el desayuno y la cena, Juan no nos quiere cobrar nada. Ante nuestra insistencia nos lo justifica diciendo que nos invitaba porque no nos había podido atender bien la noche anterior debido a la gran afluencia de peregrinos en el comedor. Cuando nos dijo “No os cobro porque no quiero y porque aquí mando yo” nos quedamos sin más argumentos. Así es que sorprendidos y muy agradecidos nos ponemos rumbo a Sarría por asfalto. La mañana se ha levantado con niebla.

Hacemos sin problemas los 17 km hasta Sarria, la mayor parte del trayecto es favorable a la pedalada. 

Atravesar Sarría es una pesadilla por culpa del tráfico. Nos llega a agobiar tanto que decidimos no parar. Esperamos encontrar el gran ejército peregrino. 
 
Volvemos al trazado original y por lo tanto al camino de tierra. A partir de aquí ya no habrá problemas con el suelo, la tierra está tan compactada por los miles de peregrinos que han pasado a lo largo de los años que se rueda con facilidad, además hay muchos tramos de cemento o de asfalto.
 
Habia muchos caminantes. Una pareja española nos saluda con mucha efusividad. Nos cuentan que había demasiados extranjeros raros y no podían conversar con ellos, era su primer dia y llevaban pocos km. Sus ojos irradiaban ese brillo que sólo puedes encontrar en este lugar. Nos contagiamos con sus emociones primigenias y recordamos las nuestras. Nos despedimos de ellos deseándoles muy Buen camino de todo corazón. Ella cree que nos volveremos a encontrar, pero eso es casi imposible.
 Poco después de Sarria hay que subir un repechón bastante gracioso
A partir de aquí empieza el cuestón
La subida es dura pero el bosque de castaños es expectacular.  Sin mucho terreno de descanso empezamos la subida hasta Barbadelos, Rente y Ferreiros. Pasamos por explotaciones ganaderas y agrícolas. Aqui pierdes toda la noción del pueblo por el que pasas ya que se suceden continuamente aldeas y pueblos. Son tan numerosos que es imposible recordarlos de memoria.

Estamos en el típico paisaje gallego de corredoiras, carreteras secundarias y pistas agrarias asfaltadas.Tenemos la sensación de que nunca deja de subir y subir, además hace mucha humedad por culpa de la niebla, sudamos bastante por el esfuerzo y eso pasa factura en los ánimos

Poco antes de Ferreiros, en A Brea, encontramos el monolito del km 100 a Santiago. Hay muchos peregrinos posando ya que esa es la distancia mínima que tienen que cubrir andando si quieren recibir la compostela.

Desde Ferreiros hasta Portomarin el terreno  empieza a bajar a la manera gallega pero los últimos km desde Vilachá si son de verdadera bajada. Llegamos a Portomarín atravesando el rio Miño.

Portomarín está construido en los años sesenta para realojar a los vecinos que tuvieron que abandonar el antiguo pueblo medieval tras la construcción del embalse de Belesar. El Portomarin original yace sumergido bajo las aguas del Rio Miño. Su entrada es una reconstrucción hecha a partir de uno de los arcos del puente del antiguo. Varios monumentos fueron transladados piedra a piedra.

hemos llegado a Portomarín antes de la una de la tarde y ya sólo nos quedan sobre 30 km. Decidimos continuar unos 8 km más hasta Gonzar y allí parar a comer. Así es que como llegamos nos vamos.
 
Llegar hasta el punto de descanso no es ningún regalo para las piernas, hay un fuerte repecho hacia el Monte San Antonio. En Gonzar los estómagos nos dicen que no se nos ocurra comer nada porque corremos el riesgo de que no aceptemos bien la comida con tanto subir y con lo que aún nos queda por delante. Así es que tomanos una cervecita y poco más. Serán las barritas energéticas las que nos propocionen la energia.
 
A partir de aquí apenas hemos hecho fotos, la etapa siguió ganando en dureza, nos costó mucho llegar hasta Palas de Rei porque el terreno no dejaba de subir y subir, no nos daba tregua. Muchos peregrinos subian como zombies por la carretera.
 
Desde Gonzar subimos a Castromayor, Hospital de la Cruz, Ventas de Narón y al de Alto de Ligonde . Tendremos un breve respiro en bajada hasta Eireche y Avenostre donde nos espera la propina de dos km que supone superar el alto del Rosario.
 
Llegamos agotados. Hace calor. Necesitamos descansar pero como estamos tan cerca del final ni siquiera paramos a comer en Palas de Rey.

En Palas de Rey solo hacemos esa foto a las muñeiras.  Son pocos los kilómetros nos separan de San Xulian, estamos deseando darnos una ducha y relajarnos.

Cuando por fin encontramos el albergue nos damos un fuerte abrazo . Ha sido un día duro pero lo hemos vuelto a conseguir.

Hemos llegado a buena hora, Todavia no son las tres de la tarde

En el albergue O Abrigadoiro nos recibe Miguel, su regruñón dueño. Nos trata con mucha amabilidad pero se queja de los extranjeros y el poco gasto que hacen. Creo que fue un alivio para él poder hablar con españoles y así poder descargarse un poco del stress.
 
Nos toca una habitación de siete camas que está en un edificio diferente al de un grupo de alemanes ruidosos y cantarines que disfrutan alegremente de unas botellas de vino.
A las ocho cenamos en una mesa llena de extranjeros, pero nos daba igual no poder hablar con ellos, la comida estaba bien cocinada y nosotros dos nos sobramos para darnos conversación. La única española que había parecía querer demostrar su dominio del inglés ya que estaba tan parlanchina que tenía aburridos a sus compañeros de mesa. A nosotros sólo nos dió las buenas noches. A las diez nos fuimos a la cama. 

Se apaga la luz. . . Mañana es el último dia.
La leyenda del lugar:
 
Cuentan que un soldado llamado Xulian mató a sus padres por error (no se sabe cual porque como toda leyenda no da muchos datos). 
 
Estaba tan arrepentido, torturado y triste por su crimen que crea junto a su mujer (una tal Adela)  un hospital con el fin de ayudar y servir a todos los peregrinos en su paso hacia Santiago. Con ello intenta llamar la atención de Dios para que lo redima de tanto sufrimiento y no lo condene al averno.
 
Tanto empeño y dedicación puso en expiar sus pecados que Dios le envió un Angel para comunicarle su perdón divino . Y colorín colorado, la leyenda se ha acabado. Parece que falta algo, pero no hay más.

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Etapa 12 Ruitelan – Samos

Ruitelan - Samos 40 km

Esta mañana nos levantamos con la sensación de que el tiempo se ha ralentizado durante la noche, muchos recuerdos han guiado el sueño.

Es como si todos los caminos anteriores convergieran en este lugar y en estos momentos. Tenemos la sensación de que la subida que nos espera completará una parte inconclusa de las experiencias en los caminos de Santiago y con las bicicletas. Una parte de un todo que ni siquiera existía antes (aunque parezca raro es la única manera de describirlo)

Hemos repasado todos los retos y esfuerzos que antes tuvimos que superar para llegar hasta aquí y al despertar nos encontramos  de cara con la alegria. Sentimos dentro de nosotros algo tan complejo y tan simple como es la felicidad.

En el Pequeño Potala hay dos normas básicas y de obligado cumplimiento,

1- Nadie se pone en pie antes de las seis de la mañana, hora en la que una suave música hará de despertador. Límite máximo de salida, las ocho de la mañana.

2- Sólo encienden y apagan las luces los hospitaleros

A la hora prevista suena el Ave Maria de Schubert pero está tan alto que la habitación parece un after awer y despertamos asustados. A mitad de la canción el vinilo se raya y empieza a repetirse. Nos entra la risa. Carlos sube a encender la luz.

Cuando bajamos a desayunar sólo quedamos en el albergue los malagueños ciclistas, el compañero de la coreana que sigue en la cama y nosotros. El desayuno es bueno y variado, aunque no comemos mucho dado que hay que empezar a subir desde la misma puerta del albergue.

Carlos nos cuenta las tres alternativas que tenemos.

1. Subir por el camino hacia la Faba
2. Subir por la antigua carretera hasta La Laguna. Son 9.5 km
3. Subir por la carretera nacional con varios km  de más pero es la alternativa más suave.

Empezamos a pedalear cuando aún es de noche, el cielo clarea pero la carretera está oscura. Dejamos atrás el pueblo con nombre de cuento y nos vamos hacia la aldea donde las nieves pasan el invierno “O’Cebreiro”.

Llegamos a Las Herrerias y allí una mujer nos dice que no temamos al monte, que todos vamos con mucho miedo pero que no es tan malo como lo pintan.

No llevamos miedo, no nos acongojan estos retos, confiamos en nosotros, de una manera u otra llegaremos arriba con más o menos esfuerzo.  La dureza no sólo la marca el camino sino los limites que nosotros mismos nos imponemos. No hay que crear barreras que no existen o convertirlas en infranqueables antes de tiempo aunque tampoco hay que infravalorar los obstaculos ni creer que somos invencibles. Si sabemos combinar ambas cosas, podemos conseguir cualquier propósito.

Nadie habla de las primeras rampas cuando empiezas a subir el puerto, son muy duras.

Llegamos al cruce donde hemos de decidir que variante tomar subir a La Faba o a La Laguna.

A la Faba se sube por camino de tierra, por donde van los caminantes y empujar está asegurado.

A La Laguna es todo por asfalto.

Elegimos la carretera.

El único tráfico que encontramos es de taxistas en busca del peregrino perdido. Si ven a alguien andando disminuyen la velocidad pero cuando nos ven con las bicis la aumentan poníéndonos en varias ocasiones en serio peligro.

Nos adelantan los chicos malagueños y nos dan ánimos. El del coche de apoyo reduce la velocidad al pasar junto a nosotros y se ofrece subir o cargar las alforjas, pero lo rechazamos amablemente.

Llegamos a  La Laguna y vemos a tantos peregrinos que decidimos no parar.

Si hasta aquí los paisajes han sido bonitos, a partir de ahora son espectaculares. Bien valen el esfuerzo de cada pedalada.

En la cima
Reto conseguido
Entrando en O´Cebreiro

Es hora de parar a descansar, comer algo y de paso sellar las credenciales. Hace bastante frío y también necesitamos calentarnos. Buscamos un bar y allí nos tomamos una cervecita con su pincho de tortilla correspondiente.

Nos habíamos hecho una imagen mental del mitico  O’Cebreiro  bastante particular. Habíamos recreado un mundo onírico que en realidad no existe, muy diferente al que nos encontramos allí.

Lo que en todos lados llaman aldea se ha convertido en una especie de parque temático del camino de Santiago que se aleja mucho de lo esperado. Todo el romanticismo se esfumó en segundos y volvimos a la realidad comercial y turística que habíamos intentado obviar.

Cuando salimos nos encontramos con la pareja de padre e hija italianos. Hablamos un poco con ellos y seguimos adelante. No tenemos intención de visitar nada más. Con el sello del Bar ya nos basta.

Cuando salimos nos encontramos con la pareja de padre e hija italianos. Hablamos un poco con ellos y seguimos adelante. No tenemos intención de visitar nada más. Con el sello del Bar ya nos basta.

Mientras pensábamos si bajar por camino o por asfalto vemos esta estampa de peregrinos y sin pensarlo dos veces buscamos de nuevo la carretera.

Pedaleamos bastante cómodos hasta empezar a subir el alto de San Roque.

La subida al alto do Poio nos hace sudar. Menos mal que tenemos buen asfalto y buen arcen. Por camino es ciclable pero preferimos esta opción menos dura.

Un chico adelanta a Isabel, lo raro es que no habla, sólo mira. Haremos muchos km haciéndonos la goma unos a otros. Creemos que es extranjero y que no habla no porque sea mudo sino porque no sabe nada de español.
 
Cuando llegamos al alto do Poio nos encontramos descansando a un japonés que en lugar de alforjas lleva una mochila enorme a la espalda.
 
Habrá sufrido subiendo, pero cuando lo adelantamos bajando iba muy contento y sonriente.

Seguiremos por la carretera hasta Fonfria, es a partir de aquí donde realmente comenzaremos a relajar las piernas. A partir de Viduedo encontramos la gran bajada hasta Triacastela. Es una bajada bastante disfrutona, sin la agresividad que tenía Molinaseca en algunos tramos. Es un descenso bastante rápido y cómodo.

En Triacastela paramos a tomar una cervecita rápida.
 
Tenemos dos opciones de camino: la variante de San Xil de menos km pero más dura y la de Samos que nos ofrece un pedaleo más agradable y  visitar el todopoderoso Monasterio de Samos.  La opción que teniamos predeterminada es la segunda y hacia allí nos dirigimos.
 
Encontramos al chico extranjero un poco más adelante y seguimos sus indicaciones gestuales, nos dice que hemos de continuar por carretera, eso hace que nos perdamos sobre un kilómetro de lo que es el camino original. Cuando nos dimos cuenta de la equivocación y en la primera oportunidad que tuvimos regresamos al camino porque perdernos aquel paisaje habría sido un error imperdonable.
 
Pasamos por Sancristobo, Renche, Lastres, Freituxe y San Martiño do Real.
 
El tramo  es expectacular. Estamos escondidos en el bosque con una tendencia claramente a bajar aunque el típico sube y baja gallego hace que algún repecho te deje las piernas finas temblonas.
 
Hay pocos peregrinos por esta alternativa, cosa que agradecemos porque no perdemos inercia  ni hay que frenar tanto.
Monasterio de Samos
En O’Cebreiro pospusimos  hasta Samos la decisión de donde pernoctar. El albergue del monasterio no abre hasta las tres de la tarde y hemos llegado antes de la una. Nos seduce la opción del albergue privado que está justamente enfrente y no nos lo pensamos dos veces, hoy será un día fiel a nuestro estilo de viaje (pocos km, cervecitas, descanso y visita turística)
 
Por un poco más nos quedamos en una habitación doble. Llevamos varios días de albergue y apetece un poco de sosiego en las noches y en el despertar.
Nuestro dormitorio
Habitación con literas

Mientras nosotros nos hidratamos con cervecita y reponemos fuerzas, los peregrinos comienzan a hacer cola en la puerta del albergue.

Por la tarde descansamos y en lugar de asistir a la misa con cantos gregorianos o hacer una visita turística por el monasterio, nos vamos a dar un paseo por el río.  Nos sale la vena hereje. No nos ha gustado que los peregrinos hayan tenido que estar esperando tirados en la acera hasta las tres de la tarde para poder descansar ni que hayan tenido que tender su colada fuera del monasterio  No entendemos donde se esconde la caridad cristiana de estos monjes ni por qué se dan tanto postin dentro del camino.
 
Tienen web propia www.abadiadesamos.com/ por si os interesa.
Tras el paseo continuamos con la jornada de descanso en la terracita del Bar del albergue. Allí nos quedamos hasta la hora de subir a dormir.
 
Nuestro refugio esta noche es el Albergue Albaroque ,http://albaroque.es/index.html . Un lugar muy limpio y con un trato exquisito por parte de Juan. Te trata como si te conociera de toda la vida.  Todos son muy amables. La comida es excelente y las instalaciones están muy limpias y desinfectadas. Si tuviera que volver algún día sin dudarlo lo volveríamos a elegir.
 
Se apaga la luz ..la calma, el silencio y la felicidad llenan todos los espacios

lallamadadelviento@lallamadadelviento.es

Etapa 11 Rabanal del Camino – Ruitelan

Rabanal del Camino – Ruitelan 82 km

La noche ha sido cualquier cosa menos placentera, no podemos descansar bien.

A las dos de la madrugada se levantaron tres alemanes con su tipica prisa peregrina. Diez minutos después de salir de la habitación están de regreso a sus camas, lo más probable es que no hayan podido salir del albergue porque el portón de la calle estaba cerrado con llave.

A las seis de la mañana vuelven los ruidos. Nos despierta una luz muy intensa, la francesa de la litera de enfrente lleva un frontal que alumbraría un campo de futbol. Excesivo para un lugar cerrado. Deslumbra tanto que molesta con los ojos cerrados.No queda más remedio que levantarse.

Aunque hace fresquito, antes de las siete de la mañana estamos desayunando tranquilamente en el patio. Dejamos que la tropilla peregrina vaya adelantando terreno. Cuando nos marchamos sólo queda una pareja en el albergue charlando con Isabel. Nos despedimos de ella y el viejillo regruñón nos da una carta de la suerte, dice “Everything is available”.

Hay poca luz cuando empezamos a pedalear hacia la famosa Cruz de Ferro. Hemos decidido subir por camino.

La subida no tiene una pendiente muy exagerada aunque si es exigente, la dificultad añadida es el gran número de peregrinos sobre todo cuando el camino se estrecha. Da un poco de respeto perder el equilibrio y caer.

La senda acaba en la carretera LE – 142 y allí descansamos junto a varios peregrinos apoyados en el salva rail de la carretera. Decidimos subir un rato por asfalto para adelantar a muchos de los caminantes que han salido de Rabanal. Sobre un par de km después regresamos a la tierra porque parece que el asfalto tuviese pegamento.

Llegamos a Foncebadon y alli nos recibe una extranjera cantando y bailando con una fregona. Está como una cabra saltando en la puerta de un albergue. 

 

Primera visión de la Cruz de Ferro, muy a lo lejos
El camino va paralelo a la carretera
Es extraño no ver peregrinos
Por fin llegamos a la Cruz. Alli hay bastante gente y tenemos que esperar un rato para podernos hacer una foto sin que nadie nos estorbe. Nos hidratamos.
 
Mientras esperamos turno entablamos conversación con uno de los peregrinos quejicas que estaban sentados en la entrada del albergue cuando llegamos a Rabanal. Lo notamos emocionado y orgulloso tras dejar su piedra. Nos cuenta que es socio de la Real Sociedad y su camino es para cumplir la promesa que hizo para que su equipo ascendiera a primera división. Nos resulta un motivo curioso pero también nos percatamos de que el chico debe de tener un poco de deficiencia mental. Le deseamos Buen camino y se marcha

Este año sólo llevamos una piedra en las alforjas, es por Leo , el bicigrino más joven e hijo de María.  Allí la dejamos deseando todo lo mejor para su vida.

La Cruz de Ferro se encuentra en el lugar más alto del Camino Francés, a 1507 metros. Hay varias teorías sobre su origen,  la que más nos atrae por su lógica es que antes de ser cristianizado, este lugar fue un altar para el Dios Mercurio de los romanos.
 
Mercurius es el Dios de los viajeros, de los pastores, de los oradores, de los mercaderes ; era el protector de los caminos. Por aquí discurre la Via Augusta, así es que es la explicación más plausible.
 
 
Nos habían insistido en que hicíéramos la bajada por camino porque aunque tiene algunas zonas donde hay que poner pie a tierra es bastante disfrutona, El problema es que tenemos las horquillas bastante mal, sobre todo la de Paco que ya está casi inservible y bajar entre piedras supondría un dolor de cervicales que no deseamos teniendo por delante lo mas duro del camino en los próximos días. Bajamos por la LE-142.
 
Llegamos a Manjarín y paramos en el albergue del “templario” Mientras Paco entra a sellar yo me dedico a hacer las típicas fotos. No es un lugar que nos agrade especialmente.

 

A partir de Manjarín hay que volver a subir antes de la trepidante bajada a El Acebo.

Nos encanta bajar, no nos da miedo que la bici coja velocidad en el asfalto pero en los primeros km donde la bajada es mucho más vertiginosa, Isabel nota que al alcanzar los 48 km/h la rueda delantera parece que vaya a soltarse y salir volando. La miramos y comprobamos que va bien y sin ruidos. Parece que en el taller no solucionaron el problema de la dirección.

Paramos para disfrutar del paisaje .. no queremos perdernos la oportunidad de escuchar aquel silencio.

Llegamos a Molinaseca
No paramos, seguimos camino.
 
 
Estamos muy entusiasmados por llegar a Ponferrada, su castillo templario ha sido el salvapantallas de Paco durante años.
 
De tanta emoción ni siquiera recordamos como es el camino hasta allí, pero no debe de tener dificultades.
 
Llegamos hasta el castillo y alli nos emocionamos cada uno para nuestros adentros.
 
Otro de los sueños de Paco vuelve a cumplirse en este camino.

Justo detrás de nosotros llegan dos ciclistas con alforjas, resulta que son extremeños, de Villanueva de la Serena y quieren llegar hasta Villafranca del Bierzo.

Ellos van a parar a tomar algo, nosotros renaudamos la marcha porque nos queda mucha tela que cortar hasta Ruitelan.

Torre del reloj

Salimos de Ponferrada y casi sin darnos cuenta llegamos a Compostilla, allí vemos al equipo de futbol calentando para el partido.

No muy lejos del campo de futbol paramos a tomarnos unos pistachos y una barrita energética. Al poco de reiniciar la marcha se unen a nosotros los dos villanovenses y entramos con ellos a Columbianos.

Iglesia San Esteban de Columbianos

Los cuatro charlamos y pedaleamos muy agradablemente por las pistas asfaltadas que dan acceso a distintas parcelas de regadio o huertas. Nos recuerdan a las del Canal de Montijo, por donde tanto hemos entrenado.

Pasamos sin parar por Fuentes Nuevas y llegamos a Camponaraya donde  la guardia civil nos corta el paso. Tenemos que pararnos.
 
 Escuchamos musica de gaitas y vemos como se nos acerca una procesión con una bandera muy grande. 
 

Por si no se incrusta bien, el enlace directo http://youtu.be/h1Pawe8RWBI

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Si Isabel fuera una creyente católica pensaría que la Virgen de la Soledad, patrona de Badajoz en cuya ermita nos casamos hace 26 años, antes de convertirse en una hereje sin remedio, nos estaba enviando una señal, pero le divierte la situación.

Una vez abierto el paso continuamos la marcha, a la salida del pueblo el camino vuelve a ser de tierra con bastante gravilla y ante una ligera cuesta nuestros compañeros tienen que empujar. Están realmente flojitos y no tienen prisa, nosotros continuamos pedaleando. Les deseamos Buen Camino.  Ya no volveremos a verlos.

A partir de Camponaraya descubrimos un paisaje espectacular, lleno de viñedos y chopos.

Hasta Cacabelos el camino tiene algunos subes y bajas pero no demasiado exigentes. Será a partir de aquí cuando se ponga realmente duro.

Lo mejor es que a pesar de las cuestas, el firme está en buen estado y permite pedalear. Nos acordamos de los compañeros que hemos dejado atrás, van a pasarlo realmente mal por esta zona.

Otro pueblo donde no paramos

Sellamos en la ermita de San Roque

Santuario de la Quinta Angustia
Como está cerrado le hacemos una foto a la puerta. Nos da coraje no poder ver como 
en uno de sus retablos el Niño Jesús juega a las cartas con San Antonio de Padua.
 
A partir de aquí tenemos que ir por el arcén de la carretera LE-713 o antigua N-VI. Hasta Pieros hay un repecho del copón. En este pueblo está el albergue alternativo del amigo de Mincho pero no tenemos ganas de tomar hierbajos y cuando lo vimos se nos quitaron las ganas hasta de mirar .
Terminando la subida a Pieros

A la salida de Pieros dejamos el asfalto y pedaleamos por pistas agricolas entre viñedos. Hemos leido en las guias que es un tramo facil, pero para los que vamos en bici no lo es tanto porque es un terreno rompepiernas. Hasta antes de la bajada a Villafranca del Bierzo es con diferencia lo más duro y exigente de la etapa del día. El calor no ayuda.

La bajada a Villafranca del Bierzo nos ha dado un respiro después de tanta cuesta entre sierras, el paisaje nos ha sorprendido y encantado. Paramos en la plaza para comer algunos pinchos y descansar un rato
 
La opción que tomamos para llegar a Vega de Valcarce es la oficial, la que discurre a través de la antigua N-VI en lugar de ir por la montaña. De esta manera podemos ir por una senda paralela a la ctra protegida de ésta por un muro de hormigón que no llega a un metro. Son sobre 19 km, ya sólo nos quedan algo más de 20 hasta Ruitelan
 
La etapa empieza a pasar factura, estamos cansados, pero al menos la temperatura ha bajado y pedaleamos por sombra entre la frondosidad que ofrece todo el entorno del Rio Valcarce. La carretera no tiene apenas tráfico así es que en lugar de ir por la senda hormigonada vamos adelantando terreno por el arcén, de esa manera no molestamos a los peregrinos que aun quedan caminando y rodamos con más fluidez.
 
Pasamos por Pereje, Trabadelo, Ambasmestas y Vega de Valcarce.
Los km hasta Vega de Valcarce se hacen eternos, parece que no vayamos a llegar nunca.  Hace mucho rato que no tenemos acuarius y paramos en una tienda de la carretera para comprarlo junto a algunas chuches.
 
Dos km después y cuando son casi las seis de la tarde por fin llegamos al Pequeño Potala, el albergue donde Isabel nos reservó la tarde anterior. Nos recibe Carlos, muy cariñoso y amable.
 
El albergue tiene dos habitaciones, una en la parte de abajo y otra en la parte de arriba. Nos toca subir. Cuando entramos en ella se nos caen todos los palos del sombrajo. La habitación está muy limpia pero sin embargo no deja de recordarme a los antiguos doblados de las casas del pueblo. Las literas son viejas y estan pintadas. La verdad es que fue toda una decepción ya que había sido muy recomendado y nos habíamos creado nuestras propias expectativas.
 
Toda esa filosofia de que el peregrino tiene bastante con poco no va con nosotros, simplemente no nos quejamos en base a lo que se paga pero algunas cosas no nos parecen bien y esta es una de ellas. La habitacion de abajo debe de ser mejor y no está llena porque lleha gente después de nosotros que es acomodada allí.

Nos duchamos, hacemos la colada y nos comemos las chuches que hemos comprado porque hasta las ocho no es la cena comunitaria. Es la única opción que tenemos.

Una vez todo preparado nos tumbamos a descansar en la cama. Llega un español con una coreana. Resulta que la chica trae chinches. Carlos le dice que o se hace el protocolo antichinches o que allí no se queda. No sabiamos ni que existía tal protocolo así es que ponemos atención para enterarnos de lo que hay que hacer en esa situación.

Consiste en lavar absolutamente todo (coreana incluida). Toda la ropa, mochila y saco se lavan en la lavadora y después pasan a la secadora. La chica tiene que ducharse y ponerse la ropa que ellos le dejan hasta que pueda volver a usar la suya. Acepta y completa el protocolo con éxito tras pagar 40 euros adicionales. .

No sabemos que manía tienen de ponermos a todos los ciclistas juntos, es como si fuésemos de una especie distinta a la de los demás seres humanos.  En una mesa corrida nos sentaron junto a cinco malagueños veinteañeros que pedalean con coche de apoyo. Intentamos conversar un poco pero como no ponen mucho interés pasamos bastante de ellos, van muy de sobrados pero no dejan de quejarse del cansancio a pesar de ser su primer dia. No han hecho muchos más km que nosotros y nosotros estamos muchísimo más frescos.

La cena es bastante abundante. Una buena ensalada en la que no han escatimado con el atún, el queso fresco o los espárragos, crema de calabaza (no tan buena como la de el albergue alternativo) y unos spaguettis a la carbonara buenísimos, de postre natillas.

Tras la cena, colocamos el equipaje y al poco rato nos metemos en la cama.

Nota: El Albergue de Ruitelan es recomendable, no es el más moderno del camino pero está limpio y el trato es excelente por parte de sus dueños.

Se apaga la luz .Chirrian los muelles del somier.

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