Hoy hemos vuelto a madrugar, queremos pedalear aprovechando el frescor de la mañana.
Hasta Ourense llevamos una clara tendencia a bajar, el trayecto discurre entrando y saliendo constantemente a la ctra OU-102. Lo peor es entrar a la ciudad puesto que hay que atravesar el polígono industrial con algún cruce bastante peligroso.
Vamos a la catedral para sellar las credenciales, pasamos sin pena ni gloria. Quedamos pendiente una visita turística porque queremos llegar pronto a Cea para descansar.
Si la etapa de ayer estuvo marcada por la subida a Albergueria, hoy lo ha sido por la subida de la costiña do Canedo para salir de Orense, con un tanto por ciento de desnivel sostenido muy elevado. Nos ha hecho sudar, empujar y sufrir. Una broma pesada que no supimos esquivar ya que hay otra alternativa más benigna. En las fotos no se aprecia el desnivel.
Una vez superado el bochorno de la costiña entramos en la parte más bonita de todo el recorrido, es un paisaje de frondosos bosques , corredorias, senderos y caminos con muros cubiertos de musgo.
Durante la etapa ibamos viendo que hay muchos peregrinos y la mayoria extranjeros , asi es que decidimos no ir al albergue.
Nos hemos alojado en Casa Toledo, mucha tranquilidad y descanso que nos hará falta para llegar a Santiago.
En A Gudiña tenemos dos opciones, ir por la variante de Verín o ir por Laza. Optamos por la segunda opción ya que tiene menos km.
La etapa va a resultar bastante dura, tenemos que subir el puerto de Alberguerias. Es una subida a la que la gente no hace referencia en sus blogs ni tampoco en las guias pero que puede acabar mermando las fuerzas.
Salimos de A Gudiña amaneciendo como siempre y subiendo como viene siendo habitual.
Según fue avanzando la etapa nos íbamos encontrando mejor con tanto sube y baja. Pedaleamos por la sierra Seca por una pista asfaltada rodeando el embalse de As Portas y atravesando pequeñas aldeas, donde sobre todo encontramos personas bastante mayores con el ganado.
Tras veinte km empezamos la bajada a Campobecerro, son unos kilómetros bastante técnicos y peligrosos, con mucha pizarra suelta y resbaladiza,
Tras descansar un poco en Campobecerro continuamos subiendo hasta el alto de Camba donde se encuentra una cruz conmemnorativa de los peregrinos fallecidos en el camino, Está cerca de Portocamba, donde dejaremos las piedras que hemos traido con nosotros.
Subimos un poco más y empezamos una bonita bajada hacia As Eiras y Laza.
Laza es un pueblo muy bonito, se ha salvado del incendio, pero nada mas salir empieza la subida a Alberguerias. Una subida que a Isabel se le atragantó desde la mitad del recorrido. Hacía muchisimo bochorno y eso la hacía especialmente dura, El paisaje tampoco merece mucho la pena.
Justo antes de empezar a subir salió a nuestro encuentro un chico de protección civil para aconsejarnos subir por carretera dada la dureza del ascenso por camino, mucho más dificultoso al ir con bicicletas, Ya teníamos pensado subir por asfalto y así lo hicimos,
Paramos en el rincón del peregrino, escribimos nuestra dedicatoria en el libro y pusimos nuestra concha entre las miles que hay en sus paredes.
Bajamos también por carretera y el aire se agradeció, pudimos recuperar encima de la bici, pero llegamos a Xunqueira muy cansados.
Hoy tenemos dos grandes retos, subir los puertos de Padornelo y A Canda.
Hay dos opciones para subir el puerto de Padornelo, por camino o por carretera, No consideramos que nuestro nivel físico sea el más óptimo para hacerlo por camino así es que decidimos subir por asfalto.
El puerto se sube bien si cada uno coge su ritmo desde el inicio, no tiene grandes rampas y la subida es constante por una carretera bastante ancha sin apenas tráfico.
Una vez pasado el tunel, comienza la bajada.
Llegamos a Lubian donde paramos a descansar y a tomar un bocadillo
Tras la bajada de Padornelo hay que comenzar la subida a A Canda. Aqui tenemos tres opciones. Subir por un cortafuegos inciclable, subir por la antigua carretera (más estrecha y con más sombra) o subir por la N 630.
Nosotros elegimos la N630 porque en aquel momento desconociamos la otra opción asfaltada. No hay mucho tráfico, pero la falta de sombra y sobre todo la rampa de los dos últimos km hacen mella en nuestras fuerzas. Se hizo duro llegar hasta el tunel que nos abre las puertas de Galicia.
El tunel es bastante peligroso, pero la temperatura bajó varios grados, asi es que aunque teníamos que pedalear deprisa agradecimos su paso. Bajada rápida hasta A Gudiña y a descansar.
Cuando llegamos al albergue, estaba cerrado, por lo que tuvimos que llamar a protección civil para que nos abrieran y cobraran. El número está en la puerta
Hoy hemos decidido hacer todo el trayecto por carretera. Queremos llegar temprano a Puebla de Sanabria y disfrutar de uno de los pueblos más bonitos de la Via de la Plata.
La carretera tiene buen firme y con tendencia a bajar por lo que rodamos rápido.
Como llegamos temprano aprovechamos para arreglar la bici de Paco, que tenia un par de radios rotos y cambiar la cadena de la Orbea El mecánico lo hizo en mismo albergue. El chico sabe mucho de bicicletas y nos hizo una excelente reparación a muy buen precio. Se publicita en el tablón de anuncios del albergue.
Como en días anteriores la salida ha sido con bastante fresco en el ambiente.
Al salir de Tábara llegamos a las obras de la autovía y como el track que llevábamos estaba desactualizado, tuvimos que dar una vuelta importante para encontrar la buena dirección, Los desvios están bien senalizados.
Bonita ruta por una dehesa salvaje, disfrutamos viendo salir a nuestro paso conejos, zorros y hasta un gamo, espectacular.
Llegamos a Santa Croya de Tera sin problemas y nos dirigimos al albergue para sellar. Como no estábamos alojados allí, nos negaron el sello.
Después de pasar Santa Marta de Tera llegamos a la rivera del Tera por cuyos margenes pedaleamos casi todo el día, disfrutando de un tranquilo paseo hasta que nos cortaron el paso escopeta en mano .
Un grupo de cazadores que hacían una batida de zorros nos retrasó media hora, con el temor de que nos confundieran con raposos decidimos hacer los últimos 8 km por carretera ya que los tiros sonaban muy cerca.
Llegamos al albergue de Rio Negro. Quizás el mejor hasta ahora, Tarde de descanso y mañana etapita corta hasta Puebla de Sanabria, hay que descansar para lo que se avecina para el martes.
Paramos a coger agua a la salida de Zamora después del subidón mañanero de la Cuesta de la Morana, con las piernas frías no es nada agradable.
Un lugareño nos aconsejó que fuésemos hasta Roales del Pan por la vìa de servicio para evitar la escombrera. Todo un acierto porque no había tráfico y pedaleamos rápido. A partir de ahí hicimos todo por camino, zahorra suelta hasta Montamarta por un camino lleno de toboganes y peregrinos a pie.
Paramos en la puerta de la Iglesia de Montamarta para reponer fuerzas y al salir nos metimos en las obras de la autovía, nos provocó tanta confusión que tuvimos que atravesar unos rastrojos para alcanzar de nuevo la carretera, ya no dejamos el asfalto hasta Granja de Moreruela.
Ermita de la Virgen del castillo
Paramos a comer en el bar del albergue y después de sellar seguimos pedaleando por las llanuras castellanas.
En Granja de Moreruela se divide el camino. Tenemos dos opciones, hacer el sanabrés hacia Ourense o salir por Astorga al Francés. Nuestra alternativa es la más dura de las dos, el sanabrés.
El sanabrés empezó enseñando su dureza. Hacía bastante calor y las cuestas se antojaban eternas
Para llegar a Faramontanos de Tábara iniciamos una subida por asfalto que no está señalizada en ninguna guía , son varios km de ascenso que con el fuerte calor y los mosquitos de la zona, se puede convertir en bastante pestosa.
Llegamos a una de las joyas del día, Puente Quintos, toda una maravilla de la ingeniería.
La bajada desde puente Quintos, tuvimos que hacerla empujando por lo resbaladiza y peligrosa.
Albergue de Tábara
El albergue de Tábara es un albergue sencillo pero con todo lo suficiente para poder descansar y cocinar.
Se nota el aumento de peregrinos, hoy está lleno de gente insolidaria que no respeta el descanso de los demás. No somos capaces de encontrar esa famosa complicidad de la que todos hablan, sólo egoismo.
La etapa de hoy ha sido de transición. La hemos hecho toda ella por carretera para quitárnosla de encima cuanto antes, el objetivo era llegar temprano a Zamora y visitar la ciudad tranquilamente, además de que el paisaje por camino no nos merecía la pena.
Hemos seguido buscando la llanura castellana y no hay suerte. Después de subir al punto mas alto de Zamora pasando El Cubo del Vino tuvimos la única bajada importante que nos abrió paso a una zona de toboganes que no dejaban descansar.
Entramos por el puente de hierro y nos dirigimos al puente de Piedra y de ahí subida por la cuesta de San Cipriano hasta el albergue.
El resto del día lo hemos dedicado a hacer turismo.
El albergue muy bueno, de los mejores, está en el centro histórico, buenas instalaciones y buen trato. Volvemos a dormir solos en un cuarto de cuatro.
Mañana será el gran dia aunque venimos escuchando lo mismo desde no sabemos cuánto. Por fin pedalearemos por esas famosas llanuras que se nos esconden.
La etapa de hoy podría describirse como “en busca de la llanura castellana” Hemos pasado Salamanca y no parece que vayamos a verla. Por lo tanto empezamos a creer que es un mito, de la misma manera que se cree que nuestra tierra es un erial llano y feo en todo el recorrido de la Via de la Plata.
Salimos de Fuenterroble con las primeras luces, casi ni se veía, con mucho frío y niebla. Sin problemas llegamos al cruce donde debíamos decidir por dónde subir al Pico de las Dueñas. Después de haber escuchado todo tipo de comentarios del lugar, optamos por la alternativa de bicicletas. No sabemos como será la subida pura al Pico pero la que hemos hecho no es tan facil como pronosticaban ni tan dura como esperábamos. Aunque se dice que son sobre ocho km más, lo cierto es que habiendo hecho caso a los lugareños a los que preguntábamos por los pueblos de paso, nos hemos ahorrado sobre cinco km según el trazado de las guías. Pedrosillo – Monterrubio de la Sierra- Morille – Salamanca ha sido el itinerario final.
Salamanca está de fiestas mayores, por lo que el bullicio general de la ciudad se había multiplicado. Sellamos y visitamos la catedral, la plaza mayor y decidimos salir del ruido porque lo que nos apetece es justamente lo que hemos encontrado.
Nos resultó un poco complicado salir de Salamanca y encontrar las flechas amarillas que nos llevan a destino. La señalización es deficiente y tuvimos que preguntar en varias ocasiones. Tras unas leves subidas, hay una generosa bajada.
Un albergue tranquilo, solitario, bonito y acogedor nos espera en Calzada de Valdunciel. Es muy recomendable para quien haga la Vía de la Plata. Sólo estamos un alemán y nosotros dos. Tiene unicamente ocho plazas.
No sabemos muy bien cómo describir esta etapa, por una parte ha sido la más bonita de todas pero tiene mucha subida, hasta donde dicen que son bajadas, no lo son. A veces dolían las piernas en exceso y eso nos ralentízó más de la cuenta.
Nos levantamos un poco más tarde de lo habitual puesto que en el Hostal el desayuno no lo servían hasta las ocho de la mañana. Hacía bastante frío por lo que decidimos calentar las piernas haciendo empujim por la calzada romana … La subida, espectacular … las piedras estaban resbaladizas pero el paisaje merecía el esfuerzo. Sin mucha complicación pasamos el puerto de Bejar.
La bajada de Bejar hasta el Puente de la Malena tiene zonas bastante técnicas en las que los frenos tienen que trabajar intensamente, pero el bosque de castaños y el río en el que desemboca el camino es el premio que todo peregrino/bicigrino merece. Si no haces esa ruta andando o en bici, es muy dificil que puedas conocerla y disfrutarla. Es uno más de los motivos que justifican esta aventura.
Decidimos subir a Calzada de Bejar por la antigua Calzada romana, que ni es antigua ni es romana, ni es calzada, es una trampa para los peregrinos. Rampas con un gran desnivel que lo que parece es un desprendimiento de rocas.Os recomendamos subir por carretera.
Sellamos las credenciales en el ayuntamiento del pueblo y descansamos un rato en su plaza. La chica del bar nos dijo que hasta Fuenterroble tendríamos un paseito, que en poco más de una hora llegaríamos sin problemas … pero nada más lejos de la realidad. Aunque al principio el terreno es amable, despúes entre Valverde de Valdelacasa y Valdelacasa hay un desnivel importante y rompepiernas. Puede compararse a un puerto de tercera categoría.
Llegamos a Fuenterroble con la única intención de saludar al padre Blas y sellar las credenciales. Tuvimos suerte y estaba en el albergue. Nos preguntó que hasta donde queríamos seguir y cuando escuchó mis dudas por el dolor de piernas, sin pensarlo dos veces nos dijo “os quedáis aquí” te quedas en la American House que son dos habitaciónes destinadas al uso de los peregrinos americanos ya que han sido ellos los benefactores de la obra. Estuvimos de lujo en una habitación individual con cuarto de baño para nosotros solos. Ante tal propuesta era imposible resistirse.
Desde aquÍ queremos agradecer a Corina y a Javi, los hospitaleros su acogida, su forma de ser, su manera de desvivirse por todos lo que llegamos hasta allí y muy especialmente al Padre Blas por la deferencia que tuvo con nosotros.
Participamos en la cena comunitaria del albergue en la que cada uno aportamos lo que mejor nos pareció y que fue sin duda alguna lo mejor de la jornada porque vivimos por primera vez el verdadero ambiente del Camino, compartimos mesa, conversación y compañía con peregrinos de varias comunidades españolas y alguna que otra nacionalidad.
Hoy fue un día en el que la frase “Yo no elegí nacer en Extremadura, simplemente tuve suerte” adquirió todo su significado para nosotros.
La dehesa nos ofreció su magnificencia con un amanecer indescriptible y un paisaje aunque tantas veces visto, tantas veces diferente.
Ha sido un jornada dura en la que las subidas han ido pasando un poco de factura, pero no cambiamos ni una sola pedalada puesto que la recompensa recibida ha sido infinitamente superior al esfuerzo realizado.
Muchos peregrinos denominan a esta etapa la “etapa reina” de la Via de la Plata puesto que son 40 km sin tener acceso a ninguna población.
Tras un buen desayuno en el Bar de la Señora Elena (nos regaló 2 huevos cocidos y una bolsa con un montón de cacahuetes para llevar) empezamos la jornada cuando el sol aun se estaba desperezando y nos vimos sorprendidos por un espectacular amanecer.
Salimos por un camino que está bastante roto y empezamos a adelantar peregrinos. El camino termina en las pistas asfaltadas de los canales de riego. Tras unos metros hay que girar a la derecha por una empinada y pedregosa cuesta que nos introduce en una dehesa de alcornoques y encinas donde te pierdes del mundo y del ruido. Está muy bien señalizado
El trayecto por Ventaquemada es una maravilla para ir en bicicleta. Se pedalea muy fácil aunque hay que tener cuidado de para no pinchar.
La llegada al Arco de Cáparra nos cogió de imprevisto puesto que te lo encuentras tras una curva.
Paramos a descansar en el centro de interpretación de la antigua ciudad romana de Cáparra. Allí hay máquinas expendedoras donde podemos comprar agua, snacks o refrescos.
Nos atendió un chico muy amable y vimos la proyección sobre la historia de lo que en su día fue una ciudad de paso e intercambio comercial.
Nos recomendó una variante por asfalto que nos ahorraría algunos km y decidimos ir por ella. No sabemos si acertamos porque el pavimento no estaba en muy buenas condiciones y además parecía pegarse a las ruedas. Sentimos que no podemos tirar de las bicis a pesar de no tener desnivel. Hizo que nos planteásemos si debdmos seguir o no con el viaje.
En Aldeanueva paramos a descansar de nuevo y allí tuvimos el primer momento de debilidad. Decidimos continuar .
El día empezó a refrescar y poco a poco vamos recuperando fuerzas a medida que avanzamos.
El cielo se llena de nubarrones y decidimos quedarnos en Baños de Montemayor, no tenemos más ganas de pedalear ni tampoco de mojarnos.
Nos hemos tenido que quedar en el Hostal Galicia porque el albergue estaba cerrado. Parece ser que es la tónica general del lugar, a pesar de ser de la Junta de Extremadura y tener hospitalero.