Elegimos una mañana muy fria para caminar. Ha caido una helada importante y la vemos y sentimos desde el principio.

La señalización es bastante buena, aunque hay algún pequeño tramo en el que es un poco deficiente pero suficiente.

Es una ruta en la que se mezcla el paisaje de los alcornocales y olivos, con el de las jaras y las plantaciones de pinos y ecualiptos.

Los caminos están bien en la mayor parte, exceptuando alguna zona de piedra suelta o regueras en las zonas de subida, pero que no presentan ningún problema.

Sobre el kilómetro 4.5 hay que cruzar por una finca de cochinos, aunque el camino tiene vallas para separarlos, es posible encontrar con que alguna cancela esté abierta y los animales nos interrumpan el paso. Sólo hay que mantener la calma y buscar como rodearlos.

Bonito camino tras dejar atrás a los cerdos.

Lo peor del recorrido está su último tramo en el que hay algunas cortas pero graciosas rampas para subir y para bajar. El terreno es un poco más rompepiernas. Nosotros encontramos hielo por lo que sobre todo la bajada se hacía resbaladiza. Aquí cometimos el error de hacer pocas fotos.

Al llegar a La Tojera hay que caminar algo más de km y medio por la carretera pero el tráfico es escaso y no es peligrosa. También tenemos que pisar asfalto unos pocos metros a partir del Santuario, pero como hay un acerado para los peregrinos, tampoco hay peligro.

Bajamos al Santuario de Chandavila

El camino nos lleva a La Codosera, hay un tramo que se hace por un andadero paralelo a la carretera.

FIN

Colorín colorado, esta ruta se ha acabado

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