Potes - Portilla de la Reina

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Desayunamos en Casa Cayo, un desayuno perfecto y nada caro.

Con las primeras luces salimos a la carretera CA 185 , 800 metros después la abandonamos por la CA 885 donde iniciamos la subida al Monasterio de Santo Toribio de Liébana.  Sus dos km son un poco exigentes sobre todo porque no ha dado tiempo a calentar las piernas.

 

Cuando llegamos nos encontramos todo cerrado, los monjes aún no han abierto las puertas a los peregrinos.

Nos llevamos toda una decepción porque es un lugar de poder que queríamos visitar.

Lo cierto es que también nos sentimos un poco incómodos porque vemos que existe el mismo negocio de Fé que en Santiago de Compostela, así es que decidimos no esperar y ponernos de nuevo en marcha sin ver la el Lignum Crucis, el que dicen que es el trozo de cruz de Jesucristo más grande del mundo.

Si queréis saber más sobre el monasterio, sus horarios, historia, etc podéis visitar su web www.santotoribiodeliebana.org/

Seguimos subiendo y un km después nos encontramos una pequeña ermita, la ermita de San Miguel. Su sencillez en medio de la magnitud de las montañas que la rodean nos emociona.

Al lado de la ermita, tenemos este maravilloso paisaje.

No queremos bajar por la misma carretera de la subida por lo que lo hacemos por el camino por el que van los peregrinos. Es un poco complicado porque se baja rápido con un desnivel que en algún momento supera el 20 %. y porque hay zarzas que atraviesan el camino o que lo invaden parcialmente cuando se estrecha y nos pinchamos con ellas.

Salimos de nuevo a la ctra CA 185 e iniciamos la subida a Fuente De.

La subida a Fuente De resulta ser más dura de lo que pensábamos.  

Este es el perfil de la web http://www.climbbybike.com donde nos extraña no ver el 11 % que anuncian en un letrero de la ctra

Llegamos Fuente Dé y volvemos a decepcionarnos, esperábamos un pueblo y sólo encontramos las instalaciones del funicular, el parador y unas pocas casas.  La carretera termina allí.

No hay nada que no sea el parador para tomar un temtempié, sólo el restaurante del camping y allí nos vamos. Es el último día que estará abierto, ya no quedan campistas y sólo tienen queso. Dada la hora y que no llevábamos comida, nos tomamos una ración y un par de cervezas.

Tenemos por delante una subida de 9 km por pistas de tierra hasta la Horcada de Valcavao. Es un camino de alta montaña, nos adentramos en las tierras de Vadinia.

Nos encontramos con bastantes senderistas, que nos animan en nuestro esfuerzo.  Ante nuestro asombro también con un grupo de motoristas.

El suelo está compactado y es ciclable en casi todo el recorrido pero hay que tener buenas piernas para aguantar montado en la bici porque algunos desniveles que superan el 23 %  sobre todo al inicio de la ascensión y hay curvas con bastante tierra suelta. Nosotros empujamos mucho tiempo pero ha sido uno de los días más espectaculares y divertidos de nuestra vida ciclista.

La Horcada está a 1800 metros de altura.

Iniciamos una bajada de 4 km. Aquí encontramos bastantes todoterrenos que hacen ruta con turistas y nos saludan bajando las ventanilas. Debido al paso de vehiculos el suelo está muy compactado exceptuando alguna curva con gravilla suelta. Mucho desnivel en algunos tramos.

Salimos a la carretera, justo en la cota más alta del Puerto de Pandetrave. Es la primera vez que llegamos a un puerto bajando.

Hoy hemos sabido del poder de los Urrieles, ese que dicen que te atrapa para que siempre quieras volver … No tardaremos mucho .. hemos dejado cosas pendientes entre estas montañas.

Bajamos hasta Portilla de la Reina por la ctra  LE 2703 .

Nos alojamos en el albergue http://www.alberguedeportilla.es/

Tienes la opción de dormir en litera en habitación compartida o elegir más privacidad en una habitación individual o doble. Nosotros nos quedamos en una habitación para nosotros solos. Cenamos el menú del albergue. Buena comida aunque quizás un poco escasa. El trato es muy amable y las instalaciones están limpias y muy correctas. Os lo recomendamos.

Llegamos  las 17.30 y tan cansados que no salimos ni a ver el pueblo. Nos sentamos en el salón hasta la hora de la cena. El frío que hacía tampoco animaba mucho.